Tucumán: Incertidumbre y pérdidas potenciales

Nervios agobio y preocupación. Desde hace unos 30 días cuando los problemas con la provisión energéticas hicieron su aparición buena parte de los industriales ejecutivos de empresas y productores comenzaron a modificar sus expectativas: no imaginaron la profundidad y la extensión de los problemas que habrían de afrontar.Aunque el sol de estas horas exponga una apariencia distinta una parte vital de las actividades económicas de Tucumán padece la escasez de luz eléctrica y de gas. Es decir que la provincia enfrenta una pérdida potencial de ingresos en un año económico que seguramente mostrará un menor rendimiento general del PBI. Sólo la industria azucarera que puede producir parte de la energía que demanda es la menos afectada por este cuadro. Pero el gran año azucarero que se vislumbró meses atrás no aparece en la perspectiva: por las demoras que provocó el clima y por los propios desbalances energéticos se viene procesando menos caña que en 2006 lo que podría derivar en una menor cosecha. Este cuadro junto con una caída del precio internacional generaría menores ingresos al sector (unos U$S 35 millones).
En este escenario de pocas esperanzas los riesgos de mayor vulnerabilidad aparecen en otros lados. Por caso las textiles enfrentan la amenaza de perder mercados y algunas de ellas han comenzado a anticipar vacaciones al personal. Hay quienes hablan de que el sector está produciendo entre 20% y 30% menos a raíz de las restricciones. Pero es el sector citrícola el que ha ingresado en un trance aún más complejo. En una actividad estacional por excelencia si el procesamiento se demora la fruta pierde calidad la competitividad se resiente lo mismo que los compromisos comerciales. Las estimaciones hablan de que ya se registra una caída del 25% de la producción. Entre fruta fresca y derivados industriales exportables en 2006 la cosecha rindió unos $ 250 millones. Es la segunda actividad en importancia para la provincia detrás del azúcar. Si el drama energético se mantiene los citricultores anticipan que habrá unos U$S 25 millones menos para repartir. En esa hipótesis Tucumán podría llegar a perder ingresos de unos U$S 60 millones al final del año productivo si se suman los desbalances que surgen del azúcar y del citrus.
Por estas horas la inquietud envuelve a los sectores de la producción. Quieren pedirle al gobernador que interceda para que se les garantice el suministro de electricidad y de gas. En la Casa de Gobierno afirman que la crisis no tiene ese nivel de dramatismo. En la calle la locomotora del consumo muestra una sensación que no se compadece con esta incertidumbre.

Por Juan José Concha Martínez

Tucumán: Incertidumbre y pérdidas potenciales

Nervios agobio y preocupación. Desde hace unos 30 días cuando los problemas con la provisión energéticas hicieron su aparición buena parte de los industriales ejecutivos de empresas y productores comenzaron a modificar sus expectativas: no imaginaron la profundidad y la extensión de los problemas que habrían de afrontar.Aunque el sol de estas horas exponga una apariencia distinta una parte vital de las actividades económicas de Tucumán padece la escasez de luz eléctrica y de gas. Es decir que la provincia enfrenta una pérdida potencial de ingresos en un año económico que seguramente mostrará un menor rendimiento general del PBI. Sólo la industria azucarera que puede producir parte de la energía que demanda es la menos afectada por este cuadro. Pero el gran año azucarero que se vislumbró meses atrás no aparece en la perspectiva: por las demoras que provocó el clima y por los propios desbalances energéticos se viene procesando menos caña que en 2006 lo que podría derivar en una menor cosecha. Este cuadro junto con una caída del precio internacional generaría menores ingresos al sector (unos U$S 35 millones).
En este escenario de pocas esperanzas los riesgos de mayor vulnerabilidad aparecen en otros lados. Por caso las textiles enfrentan la amenaza de perder mercados y algunas de ellas han comenzado a anticipar vacaciones al personal. Hay quienes hablan de que el sector está produciendo entre 20% y 30% menos a raíz de las restricciones. Pero es el sector citrícola el que ha ingresado en un trance aún más complejo. En una actividad estacional por excelencia si el procesamiento se demora la fruta pierde calidad la competitividad se resiente lo mismo que los compromisos comerciales. Las estimaciones hablan de que ya se registra una caída del 25% de la producción. Entre fruta fresca y derivados industriales exportables en 2006 la cosecha rindió unos $ 250 millones. Es la segunda actividad en importancia para la provincia detrás del azúcar. Si el drama energético se mantiene los citricultores anticipan que habrá unos U$S 25 millones menos para repartir. En esa hipótesis Tucumán podría llegar a perder ingresos de unos U$S 60 millones al final del año productivo si se suman los desbalances que surgen del azúcar y del citrus.
Por estas horas la inquietud envuelve a los sectores de la producción. Quieren pedirle al gobernador que interceda para que se les garantice el suministro de electricidad y de gas. En la Casa de Gobierno afirman que la crisis no tiene ese nivel de dramatismo. En la calle la locomotora del consumo muestra una sensación que no se compadece con esta incertidumbre.

Por Juan José Concha Martínez

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