NOA: cayó la producción de limones y los productores trabajaron a pérdida

La cadena limonera es uno de los sectores que se destaca en Argentina por su nivel de competitividad: en fresco, aceite o jugo, todo la fruta se aprovecha. Pero el año que acaba de concluir no fue positivo para el sector cortándose la racha de la última década que había sido de expansión.

“El limón viene ratificando año tras año su condición de líder mundial de producción e industrialización. En la última década ha aumentado la superficie implantada, los empaques y el proceso fabril.Pero en 2019 se detuvo esa tendencia favorable”, dijo José Carbonell, presidente de la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus).
En este sentido, alertó que fue un año de quebranto para el productor. “Tuvo precios por debajo de los costos. Y el que está integrado, con empaque o fábrica, tampoco tuvo un año fácil”, explicó.

A esto, dijo, hay que agregar todos los problemas que hay en toda la cadena frutícola, como la falta de financiación, presión impositiva, costos logísticos muy elevados y retenciones que las aumentaron al 12%.

Mirando lo que se viene en este 2020, Carbonell deslizó que es muy difícil poder evaluar. Primero, porque el NOA y NEA están sufriendo una seca muy marcada, cuyas consecuencias no se pueden prever. “Sí están aumentando los costos porque el que puede regar, está regando en una época que habitualmente no se riega”, dijo.

Además, según los informes, se estima una cosecha más normal del hemisferio norte a las del 2018. Y esto haría tener mercados de frescos más aliviados.

Y en la parte fabril, hay stocks tanto de aceite como de jugo que han quedado de la actual campaña que inclusive vienen del 2018 lo que presiona a los precios. “Las últimas ventas en el mercado de jugos ya aceites fueron a precios muy bajos”, señaló.

La naranja es el segundo citrus en importancia, y se produce en NOA (exportadores) y NEA (industrializadores). “Viene de un ciclo muy complicado, con precios internacionales bajos, tanto de la fruta fresca como del jugo. Sin embargo, en los últimos dos años se insinuó una leve mejoría”, describió. Cabe resaltar que en el NEA, tras varios años de quebranto, generaron una baja de producción y de calidad por falta de inversión.

En 2018 se cosechó alrededor de 2 millones de toneladas de limones y en 2019 cayó a 1,8 millones de toneladas (alrededor de 200.000 toneladas quedaron sin cosechar). De esto, 1,3 millones de toneladas se destinan a la industrialización, 240.000 toneladas se exporta como fruto y el resto, va dirigido al mercado interno.

“Hubo lluvias de otoño muy inoportunas por lo que la campaña se inició con casi 40 días de atraso y hay ventas de fresco en determinado momento del año que después no se recuperan. Y esto impactó a la baja en el volumen total de exportaciones de frescos, con 40.000 toneladas menos que la campaña anterior. Y se molió menos. Hubo un fuerte descarte de fruta”, indicó Carbonell.

Por último, Carbonell hizo foco en el HLB, la enfermedad más destructiva para los cítricos y que no posee cura. “Está llegando a la Argentina, sobre todo en la zona del NEA. Hubo detecciones de vectores y luego en plantas domiciliarias. También se han verificado plantaciones comerciales, todas ligadas a la frontera con Uruguay y Brasil. El NOA está protegido, hay una fuerte tarea”, cerró.

Fuente: clarin.com

2020-01-20T22:11:57+00:00