“Hay una demanda brutal de limón español”

La demanda de limón se ha disparado desde el estallido de la crisis del coronavirus en todo el mundo. Al mismo tiempo, la producción española, predominante en los mercados europeos en estos momentos, tiene mayores limitaciones, ya no solo porque este año hay una cosecha menor, sino por las medidas de higiene y restricciones que se han aplicado para contener el virus, además de las persistentes lluvias con eventuales inundaciones. Los costes de manipulación se han incrementado exponencialmente, al igual que los precios en campo.

“Hay una demanda brutal de limón español”, manifiesta Martina Lípová, del departamento comercial de la empresa murciana Hijos de Alberto del Cerro. “Por problemas de heladas, Turquía ha terminado antes este año y Sudáfrica está llegando con volúmenes limitados todavía y precios altos, por lo que el limón español está bastante solo en los mercados europeos, en momentos en los que todos piden este producto. No parece que el mercado vaya a regularse hasta que lleguen los limones argentinos”.

Se han publicado estudios que afirman que con el limón, así como otros cítricos y productos con alto contenido de vitamina C, se pasa mejor la COVID-19 al reforzar el sistema inmunitario. Esto, unido a que es un producto que puede mantenerse fresco por más tiempo que otras frutas, es lo que está motivando a los consumidores a aumentar sus compras.

Los precios del limón en los supermercados no suben tan rápido como los costes, lo que, unido a la escasez por las lluvias de las últimas semanas, está provocando todavía más tensión con los clientes. “De la noche a la mañana se multiplicaron los costes de producción. Intentamos dividir los pedidos entre los clientes para que todos tengan producto”, afirma Martina.

“Llevamos ya 3 semanas desde que se decretó el estado de alarma en España y obligaron a la gente a quedarse en casa, a excepción de los que trabajan en sectores esenciales como el nuestro. La primera semana subió mucho la demanda de limón de países del este de Europa, que acostumbran a comprar más a Turquía. Esto fue más o menos llevadero hasta que empezaron a multiplicarse los pedidos de países como Francia, Reino Unido, Países Bajos y Alemania en la semana siguiente, fruto del estado de psicosis de la población con las compras masivas en supermercados”.

“Todo esto se une al retroceso del ritmo de producción, fruto de las restricciones en campo y central de envasado para contener el virus. Como la gente está acostumbrada a compartir vehículos para ir a recolectar o a la central, ha habido muchas multas. En general, nos hemos encontrado con muchísimas complicaciones que nos llevaron a una situación de gran desesperación. Ahora hemos encontrado la forma de llevar a los recolectores al campo en estas circunstancias. Tenemos unas veinte personas menos trabajando en la central de envasado. Empezamos a las 7:00 h y terminamos casi a las 00:00 h trabajando a dos turnos para diversificar riesgos. Por otra parte, la meteorología no nos está ayudando nada. La semana pasada llovió bastante trayendo algunas inundaciones por esta zona y obligándonos a detener la recolección. Esta semana sigue lloviendo. Esto es muy complicado y hacemos lo que podemos. Estamos obligados moralmente a dar respuesta a la demanda de productos agrícolas”, concluye.

Fuente: freshplaza.es

2020-04-02T17:42:21+00:00