España: Un presente muy complicado

La Unió exige un plan de salvamento para la citricultura luego de que se registren perdidas por un valor de 481 millones de euros. Se prevé además el abandono masivo de los terrenos de cultivo y la destrucción de 50.000 empleos.

 


Hemos llegado a un punto de no retorno en la citricultura valenciana y es necesario poner en marcha un plan de salvamento porque no entendemos como las administraciones se han lanzado a salvar a otros sectores y no hacen nada por los cítricos». Con estas palabras el secretario general de la Unió de Llauradors Josep Botella sintetizó la desastrosa campaña naranjera que ahora concluye y que según el balance de dicha organización se ha saldado con un descenso de ingresos de casi 481 millones de euros respecto a la temporada anterior o lo que es lo mismo con una caída de la cifra de negocio del 34%. No obstante las exportaciones crecieron casi un 4% lo que para Botella revela que son los productores quienes sufren verdaderamente los rigores de la crisis.
El colectivo naranjero acumula sobre sus espaldas ejercicios que oscilan entre el calificativo de mediocres como resultó el anterior y abiertamente desastrosos como lo ha sido este último y muchos de los precedentes. Botella se mostró muy crítico con la actitud de las administraciones públicas ya que en su opinión la Generalitat «se ha limitado a poner parches» mientras que el Gobierno central «está desaparecido y sus intervenciones como ha sucedido con las normas para acceder al pago único han sido negativas».
Las consecuencias de esta coyuntura adversa serán tremendas. Augura la Unió de Llauradors que en los próximos años los agricultores abandonarán entre el 30% y el 40% de la superficie de cultivo citrícola ante la falta de rentabilidad una circunstancia que «implicará un desastre económico paisajístico y medioambiental así como la destrucción de unos 50.000 empleos» según Botella.


 


FUENTE: LEVANTE

España: Un presente muy complicado

La Unió exige un plan de salvamento para la citricultura luego de que se registren perdidas por un valor de 481 millones de euros. Se prevé además el abandono masivo de los terrenos de cultivo y la destrucción de 50.000 empleos.

 


Hemos llegado a un punto de no retorno en la citricultura valenciana y es necesario poner en marcha un plan de salvamento porque no entendemos como las administraciones se han lanzado a salvar a otros sectores y no hacen nada por los cítricos». Con estas palabras el secretario general de la Unió de Llauradors Josep Botella sintetizó la desastrosa campaña naranjera que ahora concluye y que según el balance de dicha organización se ha saldado con un descenso de ingresos de casi 481 millones de euros respecto a la temporada anterior o lo que es lo mismo con una caída de la cifra de negocio del 34%. No obstante las exportaciones crecieron casi un 4% lo que para Botella revela que son los productores quienes sufren verdaderamente los rigores de la crisis.
El colectivo naranjero acumula sobre sus espaldas ejercicios que oscilan entre el calificativo de mediocres como resultó el anterior y abiertamente desastrosos como lo ha sido este último y muchos de los precedentes. Botella se mostró muy crítico con la actitud de las administraciones públicas ya que en su opinión la Generalitat «se ha limitado a poner parches» mientras que el Gobierno central «está desaparecido y sus intervenciones como ha sucedido con las normas para acceder al pago único han sido negativas».
Las consecuencias de esta coyuntura adversa serán tremendas. Augura la Unió de Llauradors que en los próximos años los agricultores abandonarán entre el 30% y el 40% de la superficie de cultivo citrícola ante la falta de rentabilidad una circunstancia que «implicará un desastre económico paisajístico y medioambiental así como la destrucción de unos 50.000 empleos» según Botella.


 


FUENTE: LEVANTE

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