El duro golpe de las heladas

Una vez más el clima jugó una mala pasada en Tucumán. Si bien las plantaciones más afectadas son las de arándanos las pérdidas en la producción de limones es también significativa lo mismo con la frutilla. Las zonas de Monteros y Río Seca fueron las más perjudicadas
En Tucumán en los últimos años la producción agrícola en general tuvo un gran crecimiento en sentido vertical y horizontal producto de la aplicación de nuevas tecnologías entre otras cosas. Entre estos cultivos podemos citar al arándano. Según estimaciones hoy podemos hablar de una superficie plantada de aproximadamente 1.000 a 1.200 hectáreas sostuvo para LA GACETA Rural el ingeniero Esteban Medina docente de la Cátedra de Climatología de la FAZ de la UNT.
Cultivo relativamente nuevo si lo comparamos con otros que se hacen en la provincia se caracteriza porque toda la fruta cosechada va con destino a mercados internacionales. De allí la gran importancia de tener fruta acorde en cuanto a calidad y cantidad y llegar a los mercados en época adecuada por cuestiones de precio.
En esta región la cosecha está muy pronta a comenzar. Hasta hoy se puede aseverar que las condiciones meteorológicas acompañaron el ciclo evolutivo del cultivo.
A pesar de esta circunstancia y de la excelente floración que presentaron las plantas algunos productores todavía no arriesgan opiniones en el aspecto productivo porque todavía sienten el impacto de las bajas temperaturas ocurridas el año anterior.
El arándano presenta en esta etapa de su ciclo vegetativo una gran sensibilidad al fenómeno de las bajas temperaturas (heladas) entre otras y las consecuencias provocadas por esta adversidad pueden ser determinantes.
Las heladas extemporáneas llámese tempranas o tardías ocasionan graves pérdidas al sector agrícola y son un problema a resolver.
Sin lugar a dudas que el daño producido va a depender fundamentalmente de la intensidad de la duración de la helada y del estadio fenológico del vegetal.
Por esos motivos a esta adversidad meteorológica debemos combatirla desde la etapa de planificación a nivel estudios previos antes de la plantación.
Llevar a cabo un emprendimiento de este tipo requiere de una inversión económica muy importante y hay aspectos que no se deben dejar librados al azar o “quedar mirando el cielo y cruzar los dedos suplicando que no hiele” reflexionó Medina.

“Combate activo”

En Tucumán hoy sólo se combate contra este meteoro en “forma activa” mediante el uso de diferentes metodologías que requieren el uso de energía. No hay medidas pasivas de control destinadas a paliar las consecuencias negativas provocadas por el mismo.
Es por todos conocido que el aire es un fluido y como tal se comporta y se rige por la dinámica de fluidos. Por lo tanto el aire frío puede llegar en alguna medida a ser “conducido” como tal.
En Tucumán hay plantaciones que son realizadas sin tener en cuenta este concepto.
“La primera medida para la lucha contra las heladas debe partir del manejo contra aquellas heladas de tipo radiativas” -dijo- donde el movimiento principal es el convectivo y donde el enfriamiento es mayor a nivel del suelo como consecuencia de la inversión térmica.

Análisis previo

Por lo tanto se debe tener un conocimiento acabado de la dirección que tienen los flujos de aire tomando en cuenta la topografía del terreno al momento de hacer las plantaciones de modo tal que permitan la libre circulación de este aire denso evitando así el estacionamiento del mismo.
Esta situación esta ayudaría a que sea más eficaz la performance de las máquinas que inyectan aire caliente al medio (dragones) que con su accionar también rompen la estratificación de las capas inferiores de la atmósfera impidiendo un descenso térmico brusco.

El duro golpe de las heladas

Una vez más el clima jugó una mala pasada en Tucumán. Si bien las plantaciones más afectadas son las de arándanos las pérdidas en la producción de limones es también significativa lo mismo con la frutilla. Las zonas de Monteros y Río Seca fueron las más perjudicadas
En Tucumán en los últimos años la producción agrícola en general tuvo un gran crecimiento en sentido vertical y horizontal producto de la aplicación de nuevas tecnologías entre otras cosas. Entre estos cultivos podemos citar al arándano. Según estimaciones hoy podemos hablar de una superficie plantada de aproximadamente 1.000 a 1.200 hectáreas sostuvo para LA GACETA Rural el ingeniero Esteban Medina docente de la Cátedra de Climatología de la FAZ de la UNT.
Cultivo relativamente nuevo si lo comparamos con otros que se hacen en la provincia se caracteriza porque toda la fruta cosechada va con destino a mercados internacionales. De allí la gran importancia de tener fruta acorde en cuanto a calidad y cantidad y llegar a los mercados en época adecuada por cuestiones de precio.
En esta región la cosecha está muy pronta a comenzar. Hasta hoy se puede aseverar que las condiciones meteorológicas acompañaron el ciclo evolutivo del cultivo.
A pesar de esta circunstancia y de la excelente floración que presentaron las plantas algunos productores todavía no arriesgan opiniones en el aspecto productivo porque todavía sienten el impacto de las bajas temperaturas ocurridas el año anterior.
El arándano presenta en esta etapa de su ciclo vegetativo una gran sensibilidad al fenómeno de las bajas temperaturas (heladas) entre otras y las consecuencias provocadas por esta adversidad pueden ser determinantes.
Las heladas extemporáneas llámese tempranas o tardías ocasionan graves pérdidas al sector agrícola y son un problema a resolver.
Sin lugar a dudas que el daño producido va a depender fundamentalmente de la intensidad de la duración de la helada y del estadio fenológico del vegetal.
Por esos motivos a esta adversidad meteorológica debemos combatirla desde la etapa de planificación a nivel estudios previos antes de la plantación.
Llevar a cabo un emprendimiento de este tipo requiere de una inversión económica muy importante y hay aspectos que no se deben dejar librados al azar o “quedar mirando el cielo y cruzar los dedos suplicando que no hiele” reflexionó Medina.

“Combate activo”

En Tucumán hoy sólo se combate contra este meteoro en “forma activa” mediante el uso de diferentes metodologías que requieren el uso de energía. No hay medidas pasivas de control destinadas a paliar las consecuencias negativas provocadas por el mismo.
Es por todos conocido que el aire es un fluido y como tal se comporta y se rige por la dinámica de fluidos. Por lo tanto el aire frío puede llegar en alguna medida a ser “conducido” como tal.
En Tucumán hay plantaciones que son realizadas sin tener en cuenta este concepto.
“La primera medida para la lucha contra las heladas debe partir del manejo contra aquellas heladas de tipo radiativas” -dijo- donde el movimiento principal es el convectivo y donde el enfriamiento es mayor a nivel del suelo como consecuencia de la inversión térmica.

Análisis previo

Por lo tanto se debe tener un conocimiento acabado de la dirección que tienen los flujos de aire tomando en cuenta la topografía del terreno al momento de hacer las plantaciones de modo tal que permitan la libre circulación de este aire denso evitando así el estacionamiento del mismo.
Esta situación esta ayudaría a que sea más eficaz la performance de las máquinas que inyectan aire caliente al medio (dragones) que con su accionar también rompen la estratificación de las capas inferiores de la atmósfera impidiendo un descenso térmico brusco.

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