Cítricos: España diseña la hoja de ruta a Rusia

Hace poco más de un año estábamos pendientes de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio. La preocupación era enorme. Sin embargo, hoy, que sigue abierto este frente de liberalización del comercio mundial, las nuevas reglas comerciales implantadas en el escenario mundial restan ‘lustre’ al antaño omnipoderoso club OMC.

De hecho, el 1 de julio entrará en vigor el memorándum aplicable a las exportaciones comunitarias de productos agrícolas a Rusia. Sorprende que Bruselas haya deslegitimado su propia gestión aceptando el nivel máximo de residuos fitosanitarios impuesto por Rusia.

La realidad es que para exportar a Rusia tenemos que respetar niveles de residuos fitosanitarios de 500 a 1000 veces inferiores a los exigidos en la UE, lo que hace inviable la exportación a un mercado con la vitola de país emergente. Semejante fiasco en la construcción europea, propiciado por la propia Comisión, es lo que está exigiendo que cada socio comunitario negocie directamente con Rusia.

Por eso, la reciente visita a Valencia de José Puxeu, Secretario de Estado de Medio Rural y Agua, anunciando una misión comercial a Moscú, a la que ha invitado a la Consellería de Agricultura, despeja nubarrones, pero no resta incertidumbres en plena antesala de la campaña citrícola. En un contexto de producción creciente y de saturación del mercado comunitario, exportar a Rusia se convierte en cuestión de Estado para el primer sector exportador primario. Los agricultores nos jugamos muchos millones de euros y no estamos dispuestos a ver cómo perdemos un mercado como el ruso, que ya nos compra más cítricos que Estados Unidos, por un «despiste» político. Por ello exigimos resultados y en el menor plazo de tiempo posible.

autor: CIRILO ARNANDIS

Cítricos: España diseña la hoja de ruta a Rusia

Hace poco más de un año estábamos pendientes de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio. La preocupación era enorme. Sin embargo, hoy, que sigue abierto este frente de liberalización del comercio mundial, las nuevas reglas comerciales implantadas en el escenario mundial restan ‘lustre’ al antaño omnipoderoso club OMC.

De hecho, el 1 de julio entrará en vigor el memorándum aplicable a las exportaciones comunitarias de productos agrícolas a Rusia. Sorprende que Bruselas haya deslegitimado su propia gestión aceptando el nivel máximo de residuos fitosanitarios impuesto por Rusia.

La realidad es que para exportar a Rusia tenemos que respetar niveles de residuos fitosanitarios de 500 a 1000 veces inferiores a los exigidos en la UE, lo que hace inviable la exportación a un mercado con la vitola de país emergente. Semejante fiasco en la construcción europea, propiciado por la propia Comisión, es lo que está exigiendo que cada socio comunitario negocie directamente con Rusia.

Por eso, la reciente visita a Valencia de José Puxeu, Secretario de Estado de Medio Rural y Agua, anunciando una misión comercial a Moscú, a la que ha invitado a la Consellería de Agricultura, despeja nubarrones, pero no resta incertidumbres en plena antesala de la campaña citrícola. En un contexto de producción creciente y de saturación del mercado comunitario, exportar a Rusia se convierte en cuestión de Estado para el primer sector exportador primario. Los agricultores nos jugamos muchos millones de euros y no estamos dispuestos a ver cómo perdemos un mercado como el ruso, que ya nos compra más cítricos que Estados Unidos, por un «despiste» político. Por ello exigimos resultados y en el menor plazo de tiempo posible.

autor: CIRILO ARNANDIS

Scroll al inicio