Al igual que ocurre en otros segmentos, el cultivo de limón está viviendo un momento muy diferente de lo habitual este año. Sin embargo, en este caso, hay factores que afectan a una serie de variables que no se encuentran en otras producciones. Para comprenderlo mejor, FreshPlaza ha conversado con Francesco Tarallo, productor de Siracusa.
«La producción es un 40% más baja este año debido a las condiciones meteorológicas de febrero de 2019. Los fuertes vientos provocaron una fuerte defoliación, que fue más grave en las zonas costeras, ya que el agua transportada por el viento empeoró las condiciones de los árboles».
«Con el reinicio vegetativo en abril, de hecho, hubo más yemas de rama que yemas florales. Por otro lado, la zona está afectada por la enfermedad del mal secco (Deuterophoma tracheiphila), que lleva años dañando gravemente la producción. Para contener o, mejor dicho, mitigar la enfermedad, los productores se ven obligados a intervenir con cortes invasivos para reducir el follaje, lo cual merma todavía más la producción de capacidad (si es que la planta sobrevive)».
Un ojo al mercado y formación de precios
«La demanda ha aumentado considerablemente, sobre todo en este periodo, y ha comportado precios más altos también provocados por el incremento de los costes de transporte. A causa de la emergencia de la COVID-19, de hecho, se ha vuelto difícil encontrar cargas de retorno para los camiones que transportan fruta al norte del país, por lo que los costes los asumen totalmente las empresas del sur. Los precios de producción oscilan en torno a 0,80-0,90 euros el kilo. Otro factores ha sido el destrío generado por la presencia de una bacteriosis que se desarrolla en determinadas condiciones meteorológicas».
«En la cuenca mediterránea, nuestros competidores son principalmente España, Sicilia y Turquía. España proporciona productos de alta calidad, pero cabe destacar que este año ha tenido dificultades, por lo que no nos hemos visto tan afectados. Turquía está creciendo con muchas variedades interesantes y está incrementando los volúmenes destinados principalmente a Alemania, donde muchos nacionales prefieren el producto turco».
«Llevamos un poco de retraso en lo que se refiere a la presentación del producto y no hay grandes novedades en cuanto a envasado. Se habla mucho de soluciones innovadoras y parece que las sormabags, que reducirían el uso de plástico en un 40%, son la mejor alternativa para alcanzar los niveles de sostenibilidad exigidos por el sector siciliano del limón».
«Otro problema que afecta al sector y a la zona de Siracusa en particular son los controles de trazabilidad, que siguen siendo insuficientes. La exactitud del contenido de la etiqueta es esencial, pues esta no debe solo señalar información importante sobre el origen de un producto, sino también informar sobre la comestibilidad de la piel. Esto reforzaría el valor de un producto en interés de todo un territorio, pero también en beneficio de los consumidores finales, quienes tienen derecho a tener una información clara sobre el producto que desean comprar».
Fuente: freshplaza.es





