Una cosecha más reducida pero sin ningún tipo de mejoría en las cotizaciones es lo que las cooperativas prevén para la campaña citrícola valenciana.
Las primeras operaciones de compraventa de la campaña citríciola no traen buenas noticias para los agricultores. Los precios a los que se están cerrando marcan una acusada tendencia a la baja en general sobre los registrados en las mismas fechas del año pasado en lo que amenaza con ser una nueva campaña de precios ruinosos para los agricultores.
De acuerdo con las cotizaciones hechas públicas por la Conselleria de Agricultura entre las clementinas sólo la variedad marisol experimenta un aumento en concreto del 10%. Los precios del resto de variedades cotizan a la baja: arrufatina (-6-6%) clemenpons (-6 6) clemenules (-7 4%) y oronules (-28 8). Mejor situación presentan las satsumas; la okitsu se vende un 3 1% más cara que hace un año y la owari mantiene su cotización.
Por lo que respecta a las naranjas la única variedad que se cotiza a estas alturas la navelina experimenta un incremento del 15%. Pero el limón verna vive una situación completamente distinta con un desplome del 58 3% de sus precios respecto a los cerrados hace un año. Y los datos hechos públicos ayer por la Lonja de Cítricos de Valencia presentan precios incluso inferiores a los certificados por la Conselleria de Agricultura.
Liquidación «nefasta»
Estas cotizaciones parecen ratificar el presagio del presidente de las cooperativas citrícolas de la Federación de Cooperativas de la Comunitat Valenciana Cirilo Arnandis. En delcaraciones a la agencia Efe asegura que la próxima campaña citrícola tendrá menor producción que la anterior lo que habitualmente se asocia a mayor precio pero a su juicio esta relación no es directa debido a que las grandes superficies están inmersas en una «vorágine diabólica» de presión para bajar precios «no a costa de sus márgenes sino del agricultor». En ese sentido Arnandis califica la última campaña de cítricos con una producción de 7 millones de toneladas de «nefasta» para el productor que desde hace varios años no hace ninguna liquidación «sin pérdidas».
Para Arnandis las políticas agrícolas que se están llevando a cabo actualmente son «de destrucción y de desaparición de la agricultura». «Lo que hace falta es conseguir una PAC (Política Agraria Común) en la que la producción sea importante se dé apoyo al agricultor y se asegure la alimentación en Europa». Las administraciones hacen «oídos sordos» a las denuncias sobre la situación persistente de crisis de la agricultura y de pérdidas de los productores. «De vez en cuando ponen un paño caliente pero la verdad es que el agricultor está totalmente descapitalizado y endeudado porque está perdiendo dinero» afirma.
Arnandis que también es presidente de las cooperativas hortofrutícolas de la Confederación de Cooperativas Agrarias de España (CCAE) lamenta que en esta crisis económica «hay ayuda para todos los sectores» pero no para el agrícola que ya lleva «muchos años con crisis» y es un sector estratégico «dentro de las políticas de cualquier Estado».
La agricultura es «el único sector que está dando divisas favorables» por lo que el dirigente cooperativista pide al Gobierno una postura definida antes de su Presidencia europea en el primer semestre de 2010 en la línea de Francia y Alemania que ya están trabajando conjuntamente.
FUENTE: LEVANTE


