Valencia: Muestras de crisis

Las liquidaciones es decir el precio que finalmente perciben los agricultores son muy inferiores a la cotización oficial de la Generalitat. Esto no hace más que certificar el desastre de la campaña citrícola valenciana.

El precio que finalmente perciben los agricultores por parte de las empresas tanto privadas como cooperativas que comercializaron sus cítricos reflejan con toda su crudeza la intensidad de la crisis en la que ha vuelto a sumirse esta campaña el negocio naranjero al menos en el capítulo correspondiente a los productores. La Unió de Llauradors ha elaborado un informe técnico basado en las liquidaciones medias que se están pagando por cada variedad y los resultados son todavía peores de lo esperado ya que con semejantes precios no se cubren en modo alguno ni los costes de producción. Las liquidaciones constituyen la prueba definitiva el balance final sobre la temporada naranjera. Hasta que las empresas no empiezan a pagar a los agricultores -sobre todo las cooperativas que siempre abonan a sus socios al final de la campaña- no se sabe con total certeza el comportamiento de los precios máxime desde que en los últimos tiempos comenzó a proliferar la práctica de las ventas a resultas esto es entregar la fruta sin acordar previamente la cantidad de dinero a satisfacer. Las perspectivas para el presente ejercicio no eran buenas pero la cotización final se ha encargado de certificar con creces los peores augurios.
Las liquidaciones que en último término están percibiendo los productores valencianos -detalladas en el cuadro que acompaña este texto- tampoco dejan en buen lugar a los informes semanales sobre precios que elaboran tanto la Conselleria de Agricultura como la llamada Lonja de Cítricos. Este segundo organismo de reciente creación se aproxima un poco más que la Generalitat en sus apreciaciones tal como puede apreciarse en el cuadro adjunto pero las diferencias entre la liquidación media pagada al agricultor y los informes oficiales relativos a la precios durante la campaña resultan escandalosas según se desprende del informe de la Unió de Llauradors al que ha tenido acceso este diario.
Tales variaciones son más fáciles de entender en el caso de la Conselleria de Agricultura puesto que sus responsables decidieron hace un par de años y en el caso de los cítricos hacer pública en su informe semanal únicamente la cotización más alta alcanzada por cada variedad en lugar de la mucho más completa horquilla de precios que ofrecían hasta entonces.
 
«Política errática»
 
La citricultura afrontaba este curso la cuarta campaña con mayor producción de toda su historia: casi 4 millones de toneladas sólo en la Comunitat Valenciana. Aunque las cosechas voluminosas suelen ocasionar problemas comerciales la consellera de Agricultura Maritina Hernández aseguró en septiembre de 2008 que «estamos ante una excelente campaña por la calidad y el volumen lo que repercutirá directamente en un incremento de las rentas agrarias». La realidad tal como recordó ayer el secretario general de la Unió Josep Botella ha echado por tierra los pronósticos de Hernández a quien Botella acuso de practicar una «política errática».

Valencia: Muestras de crisis

Las liquidaciones es decir el precio que finalmente perciben los agricultores son muy inferiores a la cotización oficial de la Generalitat. Esto no hace más que certificar el desastre de la campaña citrícola valenciana.

El precio que finalmente perciben los agricultores por parte de las empresas tanto privadas como cooperativas que comercializaron sus cítricos reflejan con toda su crudeza la intensidad de la crisis en la que ha vuelto a sumirse esta campaña el negocio naranjero al menos en el capítulo correspondiente a los productores. La Unió de Llauradors ha elaborado un informe técnico basado en las liquidaciones medias que se están pagando por cada variedad y los resultados son todavía peores de lo esperado ya que con semejantes precios no se cubren en modo alguno ni los costes de producción. Las liquidaciones constituyen la prueba definitiva el balance final sobre la temporada naranjera. Hasta que las empresas no empiezan a pagar a los agricultores -sobre todo las cooperativas que siempre abonan a sus socios al final de la campaña- no se sabe con total certeza el comportamiento de los precios máxime desde que en los últimos tiempos comenzó a proliferar la práctica de las ventas a resultas esto es entregar la fruta sin acordar previamente la cantidad de dinero a satisfacer. Las perspectivas para el presente ejercicio no eran buenas pero la cotización final se ha encargado de certificar con creces los peores augurios.
Las liquidaciones que en último término están percibiendo los productores valencianos -detalladas en el cuadro que acompaña este texto- tampoco dejan en buen lugar a los informes semanales sobre precios que elaboran tanto la Conselleria de Agricultura como la llamada Lonja de Cítricos. Este segundo organismo de reciente creación se aproxima un poco más que la Generalitat en sus apreciaciones tal como puede apreciarse en el cuadro adjunto pero las diferencias entre la liquidación media pagada al agricultor y los informes oficiales relativos a la precios durante la campaña resultan escandalosas según se desprende del informe de la Unió de Llauradors al que ha tenido acceso este diario.
Tales variaciones son más fáciles de entender en el caso de la Conselleria de Agricultura puesto que sus responsables decidieron hace un par de años y en el caso de los cítricos hacer pública en su informe semanal únicamente la cotización más alta alcanzada por cada variedad en lugar de la mucho más completa horquilla de precios que ofrecían hasta entonces.
 
«Política errática»
 
La citricultura afrontaba este curso la cuarta campaña con mayor producción de toda su historia: casi 4 millones de toneladas sólo en la Comunitat Valenciana. Aunque las cosechas voluminosas suelen ocasionar problemas comerciales la consellera de Agricultura Maritina Hernández aseguró en septiembre de 2008 que «estamos ante una excelente campaña por la calidad y el volumen lo que repercutirá directamente en un incremento de las rentas agrarias». La realidad tal como recordó ayer el secretario general de la Unió Josep Botella ha echado por tierra los pronósticos de Hernández a quien Botella acuso de practicar una «política errática».

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