Valencia: Estrechos beneficios

Un informe del Ministerio de Medio Rural de Valencia indica que en esta región el beneficio es estrecho en toda la cadena. Los factores y elementos que así lo afirman.

El productor es el que menos armas dispone de entre todos los agentes que intervienen en la cadena comercial del negocio citrícola para gobernar su propia suerte y es por tanto el elemento más expuesto a las variables del mercado. A raíz de las últimas y sucesivas crisis que han asolado la citricultura valenciana esa «debilidad» de los productores ya había sido puesta de relieve por el propio sector pero un exhaustivo estudio elaborado por el Ministerio de Medio Rural y presentado ayer detalla las claves que explican esa situación de desventaja de los citricultores.
Del informe citado se desprende que el tamaño en una cuestión de gran importancia a la hora de fijar posiciones en el tablero de la negociación comercial. Esa «gran atomización de las parcelas» en un marco general de costes de producción elevados convierte al citricultor medio en la figura «más sensible» tanto a las «variables que afectan a los precios» como al rendimiento de la campaña en términos de cosecha. Por el contrario según el informe presentado ayer el resto de protagonistas que intervienen en el proceso -comercializadores distribuidores y tiendas básicamente- al tener mayor tamaño «gestionan mayores volúmenes y venden una amplia gama de productos por lo que son capaces de amortiguar las fluctuaciones de precios».

El rendimiento económico


El análisis que detalla los mecanismos que intervienen en la formación de precios a lo largo del proceso que se desarrolla entre el origen de la fruta y el punto de venta desvela que las diferencias entre uno y otro son efectivamente muy elevadas tal denuncian las organizaciones agrarias pero que esas diferencias no están motivadas por abusos de la distribución sino por los costes que van generándose puesto que el margen de beneficios es bastante estrecho para todos los agentes.

Valencia: Estrechos beneficios

Un informe del Ministerio de Medio Rural de Valencia indica que en esta región el beneficio es estrecho en toda la cadena. Los factores y elementos que así lo afirman.

El productor es el que menos armas dispone de entre todos los agentes que intervienen en la cadena comercial del negocio citrícola para gobernar su propia suerte y es por tanto el elemento más expuesto a las variables del mercado. A raíz de las últimas y sucesivas crisis que han asolado la citricultura valenciana esa «debilidad» de los productores ya había sido puesta de relieve por el propio sector pero un exhaustivo estudio elaborado por el Ministerio de Medio Rural y presentado ayer detalla las claves que explican esa situación de desventaja de los citricultores.
Del informe citado se desprende que el tamaño en una cuestión de gran importancia a la hora de fijar posiciones en el tablero de la negociación comercial. Esa «gran atomización de las parcelas» en un marco general de costes de producción elevados convierte al citricultor medio en la figura «más sensible» tanto a las «variables que afectan a los precios» como al rendimiento de la campaña en términos de cosecha. Por el contrario según el informe presentado ayer el resto de protagonistas que intervienen en el proceso -comercializadores distribuidores y tiendas básicamente- al tener mayor tamaño «gestionan mayores volúmenes y venden una amplia gama de productos por lo que son capaces de amortiguar las fluctuaciones de precios».

El rendimiento económico


El análisis que detalla los mecanismos que intervienen en la formación de precios a lo largo del proceso que se desarrolla entre el origen de la fruta y el punto de venta desvela que las diferencias entre uno y otro son efectivamente muy elevadas tal denuncian las organizaciones agrarias pero que esas diferencias no están motivadas por abusos de la distribución sino por los costes que van generándose puesto que el margen de beneficios es bastante estrecho para todos los agentes.

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