Ya salieron los primeros embarques hacia Rusia y la actividad citrícola toma ritmo en empaques y fincas.Por el momento resulta aventurado estimar un valor de producción por lo que los agricultores mantienen prudencia cuando se trata de dar números. El aumento de los costos globales es un aspecto que los desvela al igual que el comportamiento que llegará a tener el factor climático.
El aumento de los costos y la pérdida de competitividad son los problemas más agudos que productores industriales y exportadores citrícolas enfrentan en esta campaña.
El presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) Roberto Sánchez Loria dio una entrevista en la que habló sobre el comienzo de la campaña citrícola en la provincia.
– ¿Cómo comenzó la campaña?
– Ya se empezó a recoger fruta en las fincas de Tucumán. Estos son los primeros movimientos. En estos momentos se están enviando cargamentos a Rusia. Arrancamos antes que otros años como consecuencia de la situación de los mercados europeos que están muy receptivos en forma temprana. Es que existe menos fruta fresca española y turca. Por eso los mercados están más demandantes de fruta fresca argentina antes de lo habitual. Nuestra calidad es reconocida por lo que es bien recibida.
– ¿Qué calidad tiene la fruta que están cosechando?
– Es buena por el momento. Siempre es así al inicio de todas las campañas citrícolas en Tucumán. Veremos cómo se comporta hasta el final de la temporada. Recién comenzamos y hay mucho camino por recorrer.
– ¿La sequía impactó en la calidad y la cantidad de fruta?
– En varias fincas tienen fruta es de menor tamaño al esperado.
– ¿Y si se producen más lluvias?
– No sabemos cómo pueden responder las plantas. En algunos establecimientos hay mucha preocupación porque los calibres (diámetro de la fruta) son chicos. Esperamos que haya frío porque en ese caso se producirá la «inducción del color» que es cuando la fruta se «amarilla» por el frío y hay que cosecharla de inmediato porque ya no crecerá más. Pero es muy prematuro como para estimar qué pasará.
– ¿Hay una estimación de cuánta fruta se puede llegar a cosechar en esta campaña?
– Tenemos que ser muy prudentes al hacer cualquier tipo de estimaciones sobre la producción. Se produjo un fenómeno climático que nos afectó: la sequía. Veremos qué pasa con los calibres y con la cantidad de fruta que podemos llegar a cosechar. Hoy no podemos hacer un pronóstico.
– ¿Habrá fruta suficiente para la industria?
– Hoy es temprano para hablar de cualquier cosa relacionada con la citricultura. No es momento para hacer proyecciones para el sector industrial. Sí digo que la industria va a tener disponibilidad de fruta para poder trabajar normalmente. Hablar de proyecciones ahora es arriesgado. Todavía hay que pasar el invierno: si hay frío y se registran heladas todo cambiará.
– ¿El clima es condicionante?
– La cosecha aparece como normal. Más adelante habrá que evaluar cómo impactará finalmente la sequía. Hay que esperar el invierno reitero para saber qué resultado tendremos en materia de producción de fruta.
El clima es muy cambiante. Llevamos dos años seguidos de sequía. El clima es una vez más un factor determinante. El clima hoy juega un rol muy importante en cualquier actividad agrícola. El clima es aleatorio y volátil. Hay que esperar a ver cómo se comporta el invierno.
– ¿Esta es la principal preocupación del sector citrícola?
– No. Hoy en cualquier actividad agropecuaria de Tucumán estamos muy preocupados por el fuerte crecimiento que tuvieron y siguen teniendo los costos globales.
Varias veces les manifestamos nuestra preocupación tanto a las autoridades provinciales como nacionales sobre la fuerte pérdida de competitividad que estamos enfrentando en nuestra actividad.
Fuente: lagaceta


