Ocho industrias jugueras cerraron en la era «k»

Las exportaciones regionales de jugos concentrados alcanzaron al cierre de septiembre las 22.230 toneladas. La cifra representa una caída del orden del 14% interanual y es la más baja de las últimas tres décadas.Lejos están las cerca de 50.000 toneladas colocadas en esta misma fecha de la temporada 2011. La crisis frutícola sin dudas arrastró a esta industria que durante años fue soporte clave del sistema.

Cuando el presidente Néstor Kirchner se hizo cargo del país en el 2003 la actividad de jugos tenían activas doce empresas en toda la región del Valle las que exportaban un total de 90.000 toneladas de concentrado de pera y manzana.

Los datos recientemente publicados por la terminal portuaria Patagonia Norte SA dan cuenta de que hoy sólo cuatro empresas pudieron colocar este año su oferta exportable en los mercados proyectándose ventas por 30.000 toneladas. Es decir que en la década ganada de la era Kirchner se cerraron ocho empresas más de 250 personas fueron expulsadas del sistema y las exportaciones se desplomaron cerca del 70%. Una realidad que golpea de lleno con el relato de la defensa de los intereses de las economías regionales que predica el gobierno cada vez que aterriza con nuevas promesas en la región.

¿Cuál es la causa de esta tragedia comercial?

La respuesta a este interrogante está centrada fundamentalmente en la política económica impulsada a nivel nacional. La industria de concentrados regional destina el 90% de su oferta al mercado externo. Con precios promedios estabilizados –y a la baja desde el 2007– y aumento de costos internos en dólares a tasas del 25% interanual no hay muchos más argumentos que dar para señalar los problemas del sector.

Desde mediados de la década del 70 la industria fue la que financió parte de importante del gasto de la cosecha ya que pagaba por la fruta de descarte precios atractivos y al contado. A mediados de la década del 90 el sector llegó a sostener el 40% del costo total de la recolección de fruta de todo el sistema. Actuaba como un banco en momentos en que el sistema financiero le daba la espalda a la producción. Con la crisis del 2001 el sector sufrió un profundo reacomodamiento y fue a partir del 2005 donde la crisis se volvió estructural para la actividad de jugos concentrados cerrando fábricas y dejando cientos de trabajadores en la calle.

El futuro

«Si no hay cambios en las variables macro de la economía la industria continuará con su proceso de ajuste» confió esta semana un importante referente del sector al ser consultado por el tema.

Las expectativas de los empresarios del sector están puestas en las medidas que tome el próximo gobierno una vez que asuma el poder. Sobrevuela la posibilidad de una devaluación para poder recomponer la competitividad de la oferta exportable. Sin embargo la mayor parte de los empresarios consultados son conscientes de que sólo con una corrección cambiaria los problemas no se arreglan.

El contexto internacional no ayuda mucho a modificar este crítico escenario.

Si bien la producción de jugos de manzana de China se muestra estable para esta temporada la volatilidad financiera internacional el menor crecimiento del gigante asiático y la guerra comercial que se profundiza entre Rusia y Occidente quitan previsibilidad al comercio para este tipo de producto.

Las exportaciones argentinas de concentrado de pera y manzana se orientan casi con exclusividad al mercado de Estados Unidos y allí nuestra oferta compite con los bajos precios de China Alemania –que reorientó su producción por el cierre de la frontera rusa– y Chile. Todos proveedores que muestran costos de producción mucho más bajos de los que presenta la oferta local.

Fuente: rionegro.com.ar

Ocho industrias jugueras cerraron en la era «k»

Las exportaciones regionales de jugos concentrados alcanzaron al cierre de septiembre las 22.230 toneladas. La cifra representa una caída del orden del 14% interanual y es la más baja de las últimas tres décadas.Lejos están las cerca de 50.000 toneladas colocadas en esta misma fecha de la temporada 2011. La crisis frutícola sin dudas arrastró a esta industria que durante años fue soporte clave del sistema.

Cuando el presidente Néstor Kirchner se hizo cargo del país en el 2003 la actividad de jugos tenían activas doce empresas en toda la región del Valle las que exportaban un total de 90.000 toneladas de concentrado de pera y manzana.

Los datos recientemente publicados por la terminal portuaria Patagonia Norte SA dan cuenta de que hoy sólo cuatro empresas pudieron colocar este año su oferta exportable en los mercados proyectándose ventas por 30.000 toneladas. Es decir que en la década ganada de la era Kirchner se cerraron ocho empresas más de 250 personas fueron expulsadas del sistema y las exportaciones se desplomaron cerca del 70%. Una realidad que golpea de lleno con el relato de la defensa de los intereses de las economías regionales que predica el gobierno cada vez que aterriza con nuevas promesas en la región.

¿Cuál es la causa de esta tragedia comercial?

La respuesta a este interrogante está centrada fundamentalmente en la política económica impulsada a nivel nacional. La industria de concentrados regional destina el 90% de su oferta al mercado externo. Con precios promedios estabilizados –y a la baja desde el 2007– y aumento de costos internos en dólares a tasas del 25% interanual no hay muchos más argumentos que dar para señalar los problemas del sector.

Desde mediados de la década del 70 la industria fue la que financió parte de importante del gasto de la cosecha ya que pagaba por la fruta de descarte precios atractivos y al contado. A mediados de la década del 90 el sector llegó a sostener el 40% del costo total de la recolección de fruta de todo el sistema. Actuaba como un banco en momentos en que el sistema financiero le daba la espalda a la producción. Con la crisis del 2001 el sector sufrió un profundo reacomodamiento y fue a partir del 2005 donde la crisis se volvió estructural para la actividad de jugos concentrados cerrando fábricas y dejando cientos de trabajadores en la calle.

El futuro

«Si no hay cambios en las variables macro de la economía la industria continuará con su proceso de ajuste» confió esta semana un importante referente del sector al ser consultado por el tema.

Las expectativas de los empresarios del sector están puestas en las medidas que tome el próximo gobierno una vez que asuma el poder. Sobrevuela la posibilidad de una devaluación para poder recomponer la competitividad de la oferta exportable. Sin embargo la mayor parte de los empresarios consultados son conscientes de que sólo con una corrección cambiaria los problemas no se arreglan.

El contexto internacional no ayuda mucho a modificar este crítico escenario.

Si bien la producción de jugos de manzana de China se muestra estable para esta temporada la volatilidad financiera internacional el menor crecimiento del gigante asiático y la guerra comercial que se profundiza entre Rusia y Occidente quitan previsibilidad al comercio para este tipo de producto.

Las exportaciones argentinas de concentrado de pera y manzana se orientan casi con exclusividad al mercado de Estados Unidos y allí nuestra oferta compite con los bajos precios de China Alemania –que reorientó su producción por el cierre de la frontera rusa– y Chile. Todos proveedores que muestran costos de producción mucho más bajos de los que presenta la oferta local.

Fuente: rionegro.com.ar

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