Ministerio de Agricultura español niega ayudas extraordinarias para superar crisis citrícola

El Ministerio de Agricultura se negó ayer a atender la petición de Intercitrus para poner en marcha ayudas extraordinarias e intentar superar la crisis citrícola. El secretario del departamento Josep Puxeu se escudó en que lo impiden las normas actuales de la UE cosa que según los solicitantes no es totalmente cierta.El viaje de urgencia de ayer a Madrid fue en balde. Los representantes de la interprofesional citrícola Intercitrus y de la Conselleria de Agricultura regresaron a Valencia de vacío. Llevaron la petición de 60 millones de euros para ayudar a los productores de más de 400.000 toneladas de clementinas y naranjas que se van a quedar en los campos sin posibilidad de recolectarse y el Ministerio de Agricultura les dio calabazas.

Junto a los representantes valencianos estaban sólo los de Murcia. No acudieron de Andalucía ni de Cataluña que son las demás regiones con producción citrícola. En el caso de Andalucía al menos no hacía falta porque altos cargos de su Consejeria de Agricultura se reunieron por la mañana con citricultores de la región y les dijeron prácticamente lo mismo: que no hay posibilidad de habilitar ayudas extraordinarias como las que piden. De hecho la directora general de la Producción Agraria andaluza estuvo en permanente contacto con Josep Puxeu secretario del ministerio y naturalmente se transmitieron las mismas razones y argumentos.

Para casos de grave crisis
Ahora ya no se dice a una petición que no porque no hay dinero o presupuesto; se recurre al escudo perfecto de ‘‘lo que dice Bruselas’’ y luego vayan y pregunten en Bruselas pero eso ya no ocurre. El proceso se difumina en el laberinto.

De los 60 millones solicitados nada. Ni siquiera se transige con menos. Puxeu insistió una y otra vez en lo mismo: ‘‘Lo impiden las normas de Bruselas irían contra el actual marco legal de la Organización Común del Mercado de Frutas y Hortalizas no se pueden dar ayudas que distorsionen el libre mercado’’.

Enfrente se estrellaron los argumentos de Intercitrus eficazmente reforzados por Eduardo Primo director general de la Conselleria de Agricultura quien replicó al secretario del ministerio que siempre cabe habilitar fondos propios (del ministerio y de las autonomías implicadas sin pedir nada de la UE) y solicitar a Bruselas la oportuna autorización –para que no haya denuncias y sanciones posteriores– como una medida compatible con las normativas comunitarias.

Eso se ha hecho en ocasiones aunque pocas veces en España y nunca en cítricos. Simplemente se trataría de poner en marcha un mecanismo previsto por la UE para situaciones de graves crisis como la que atraviesan ahora las naranjas las clementinas y los limones en España.

En cuanto a los temores de Puxeu de que Bruselas pudiera entender tales ayudas como distorsionadoras del mercado Primo agregó que no habría lugar ‘‘porque se trata de fruta que no está en el mercado y que ya no puede ir al mercado que se queda en el campo porque se estropea antes de poder aprovecharla y se estropea por razones climatológicas porque ha sufrido un periodo de calor inusualmente largo hasta diciembre y porque hay una producción extraordinariamente grande como derivación de las fuertes heladas anteriores’’.

La industria está saturada
Ante todo ello Puxeu se limitó a indicar que se pueden utilizar en mayor media las herramientas de la retirada de excedentes y de la industrialización pero los citricultores respondieron que la retirada (para destruir o alimentar el ganado) no es viable salvo cuando ya es fruta de calidades inferiores que se rechaza en los almacenes y se ha de eliminar como sea porque recolectar adrede para tal fin es ruinoso: cuesta más de lo que se recibe. En cuanto a la industrialización no es sólo cuestión de aumentar cupos periodos y contratos porque las fábricas están saturadas y no aceptan más de lo que están haciendo.

Por tanto la ayuda extraordinaria se pedía para lo que no se puede colocar de ninguna otra forma y socorrer a los productores afectados.

V. LLADRÓ/ VALENCIA

Ministerio de Agricultura español niega ayudas extraordinarias para superar crisis citrícola

El Ministerio de Agricultura se negó ayer a atender la petición de Intercitrus para poner en marcha ayudas extraordinarias e intentar superar la crisis citrícola. El secretario del departamento Josep Puxeu se escudó en que lo impiden las normas actuales de la UE cosa que según los solicitantes no es totalmente cierta.El viaje de urgencia de ayer a Madrid fue en balde. Los representantes de la interprofesional citrícola Intercitrus y de la Conselleria de Agricultura regresaron a Valencia de vacío. Llevaron la petición de 60 millones de euros para ayudar a los productores de más de 400.000 toneladas de clementinas y naranjas que se van a quedar en los campos sin posibilidad de recolectarse y el Ministerio de Agricultura les dio calabazas.

Junto a los representantes valencianos estaban sólo los de Murcia. No acudieron de Andalucía ni de Cataluña que son las demás regiones con producción citrícola. En el caso de Andalucía al menos no hacía falta porque altos cargos de su Consejeria de Agricultura se reunieron por la mañana con citricultores de la región y les dijeron prácticamente lo mismo: que no hay posibilidad de habilitar ayudas extraordinarias como las que piden. De hecho la directora general de la Producción Agraria andaluza estuvo en permanente contacto con Josep Puxeu secretario del ministerio y naturalmente se transmitieron las mismas razones y argumentos.

Para casos de grave crisis
Ahora ya no se dice a una petición que no porque no hay dinero o presupuesto; se recurre al escudo perfecto de ‘‘lo que dice Bruselas’’ y luego vayan y pregunten en Bruselas pero eso ya no ocurre. El proceso se difumina en el laberinto.

De los 60 millones solicitados nada. Ni siquiera se transige con menos. Puxeu insistió una y otra vez en lo mismo: ‘‘Lo impiden las normas de Bruselas irían contra el actual marco legal de la Organización Común del Mercado de Frutas y Hortalizas no se pueden dar ayudas que distorsionen el libre mercado’’.

Enfrente se estrellaron los argumentos de Intercitrus eficazmente reforzados por Eduardo Primo director general de la Conselleria de Agricultura quien replicó al secretario del ministerio que siempre cabe habilitar fondos propios (del ministerio y de las autonomías implicadas sin pedir nada de la UE) y solicitar a Bruselas la oportuna autorización –para que no haya denuncias y sanciones posteriores– como una medida compatible con las normativas comunitarias.

Eso se ha hecho en ocasiones aunque pocas veces en España y nunca en cítricos. Simplemente se trataría de poner en marcha un mecanismo previsto por la UE para situaciones de graves crisis como la que atraviesan ahora las naranjas las clementinas y los limones en España.

En cuanto a los temores de Puxeu de que Bruselas pudiera entender tales ayudas como distorsionadoras del mercado Primo agregó que no habría lugar ‘‘porque se trata de fruta que no está en el mercado y que ya no puede ir al mercado que se queda en el campo porque se estropea antes de poder aprovecharla y se estropea por razones climatológicas porque ha sufrido un periodo de calor inusualmente largo hasta diciembre y porque hay una producción extraordinariamente grande como derivación de las fuertes heladas anteriores’’.

La industria está saturada
Ante todo ello Puxeu se limitó a indicar que se pueden utilizar en mayor media las herramientas de la retirada de excedentes y de la industrialización pero los citricultores respondieron que la retirada (para destruir o alimentar el ganado) no es viable salvo cuando ya es fruta de calidades inferiores que se rechaza en los almacenes y se ha de eliminar como sea porque recolectar adrede para tal fin es ruinoso: cuesta más de lo que se recibe. En cuanto a la industrialización no es sólo cuestión de aumentar cupos periodos y contratos porque las fábricas están saturadas y no aceptan más de lo que están haciendo.

Por tanto la ayuda extraordinaria se pedía para lo que no se puede colocar de ninguna otra forma y socorrer a los productores afectados.

V. LLADRÓ/ VALENCIA

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