José Antonio García (Ailimpo): “Se avecinan tiempos complicados para todos los cítricos”

José Antonio García (23/4/1971), donostiarra circunstancial pero murciano de pura cepa, representa mejor que nadie la Asociación interprofesional española del limón y el pomelo, Ailimpo. No en vano, este economista es su director desde su fundación, en 1998, y preside el comité de cítricos de Freshfel, un lobby europeo que agrupa a grandes empresas, desde la producción a la comercialización de la fruta, pasando por los tratamientos y la importación y exportación del producto.

En las últimas semanas su nombre ha saltado a los medios, fundamentalmente del Grupo Plaza, porque está vinculado al germen de la World Citrus Organization (WCO), otro lobby en el que la patronal sudafricana de cítricos (CGA) actúa como impulsor a la par que Ailimpo. Tras la polémica suscitada, García desgrana para este diario sus opiniones sobre este asunto y la realidad citrícola estatal y mundial.

-¿Cómo surge el proyecto de la World Citrus Organization y qué pretende?
-La política de Ailimpo es tener contacto con los países competidores para manejar la mayor cantidad de información posible sobre el sector y de la mejor calidad, para así tomar las decisiones correctas. Esta información, en un mundo globalizado, no se refiere solo a los limones y pomelos de España. Y disponer también de información sobre la demanda, no solo en los mercados tradicionales, sino también en los potenciales. Tratamos de tener un enfoque muy global. España es el primer exportador de limones del mundo, el segundo productor y el segundo procesador, pero nosotros tratamos siempre de salir de la cueva y de tener enlace con los países competidores, con los que también hay elementos en común. Hace ya años, en Freshfel creamos el grupo de cítricos y en este momento hemos decidido dar un paso más para constituir esta organización mundial de cítricos exclusivamente compuesta por países productores y donde España tiene que promover y liderar la iniciativa…

-Incluso el ministro Planas se lo transmitió así…
-Si. No voy a decir que el ministro fue el gran inspirador, pero casi, ya que en la reunión del comité de seguimiento de la crisis de cítricos del 7 de marzo hizo una reflexión fantástica sobre la necesidad de que España tiene que liderar todas las iniciativas y cuestiones que tengan relación con los cítricos a nivel mundial. De nada sirve ocupar el número 1 en las estadísticas si no lo podemos trasladar al terreno práctico. El ministro nos dio el impulso que nos faltaba, fue la gota que colmó el vaso y decidimos trasladar la iniciativa de hablar con nuestros homólogos en otros países. Así empezamos a trabajar en esta idea, que hemos presentado en Fruit Attraction y, si la hoja de ruta funciona, en febrero en Fruit Logistica en Berlín se adoptarán los acuerdos para constituir formalmente la asociación a nivel mundial. Pero ojo, no estamos inventando nada, tan solo estamos adaptando a los cítricos lo que otros han hecho con éxito, como con el aguacate, la pera y la manzana o el kiwi.

-Estos son productos dominados por grandes multinacionales, mientras en los cítricos todavía perviven muchas pequeñas y medianas empresas, que se pueden ver en riesgo ante una organización así…
-El cesto hay que hacerlo con los mimbres que tenemos y no con los que nos gustaría tener. El sector citrícola tiene unas particularidades concretas. En el limón y pomelo tenemos una organización, Ailimpo, con una trayectoria de éxito de 20 años y que puede ostentar esta representación. En la naranja y la mandarina hay algunas dificultades de organización y estructura, pero es responsabilidad de cada uno ordenar su casa. Como Ailimpo, la condición número 1 que hemos puesto es que en la WCO tiene que haber una silla reservada para la naranja y mandarina del sector español. La idea original es que en esta organización cada país tenga una silla en el consejo de dirección, excepto España, por petición nuestra, debido a la particularidad de representación española. Cuando Intercitrus se organice, funcione y haga el trabajo que tiene que hacer, esa silla estará reservada para ella.

-Esto viene condicionado porque en España hay dos organizaciones y en los otros países solo una…
-Así es en el caso de Chile, Argentina, Perú, Sudáfrica… pero me gustaría dejar clara una cosa: hay voces que dicen que Ailimpo, que representa el 15% de la producción de cítricos de España, quiere tomar el mando de todo el sector citrícola. Eso es radicalmente falso. Bastante tengo con pelear por el limón y el pomelo. Para ocupar la silla de Intercitrus, las únicas condiciones que ponemos son muy básicas: que hable inglés, que sea una persona que tenga sentido común, que se mueva por la cooperación y que esté dispuesta a trabajar para construir. Creo que son bastante fáciles de cumplir.

-En Fruit Logistica, en tres meses, prevén firmar la constitución de la WCO. Supongo que ya tienen claro cuáles son las primeras acciones que van a llevar a cabo. ¿Es así?
-En Madrid hicimos el lanzamiento y hay una serie de países que ya confirmaron su interés en integrarse. Tuvimos un debate para delimitar cuáles son los objetivos de la organización, muy claros, transparentes y legítimos; y a partir de ahí hemos marcado un calendario de trabajo de los países que tienen intención de incorporarse, que son España, Sudáfrica, Argentina, Perú, Chile, Uruguay, Italia y Marruecos. Además, tenemos contactos muy avanzados con Portugal, Brasil, Estados Unidos, Australia, Turquía y Egipto. Con todos estos países ya tendríamos una representación muy clara del mundo citrícola. Estamos trabajando en un borrador de estatutos, muy sencillos e inspirados en otros sectores. Y la idea es en Berlín tener una reunión para poner negro sobre blanco todos estos detalles y empezar a funcionar. Uno de los objetivos es organizar un congreso mundial de cítricos donde tratar todos los temas de interés: desde sanidad vegetal, mercado, avances de producciones, tratamientos poscosecha, precosecha… El evento tendría carácter bianual, transparente y abierto. Con esa responsabilidad de liderazgo, queremos que esa primera cumbre que se organice, posiblemente en 2021, se celebre en España.

-Entre los objetivos con que nace la WCO se recogían cinco medidas, pero entre ellas no se hacía apenas referencia a los problemas de seguridad vegetal brutales que se están planteando en el mundo. ¿Por qué no se le da más importancia? ¿Es porque podría ser un freno a la exportación?
-Es un tema caliente, pero está en la agenda de trabajo. La bioseguridad es absolutamente imprescindible. Uno de los objetivos es aprender de la experiencia de otros países en la lucha contra determinadas plagas. Tenemos mucho que aprender, por ejemplo de la lucha contra el greening en Florida. Y la WCO puede ser una plataforma donde ese conocimiento se pueda compartir. El tema forma parte del núcleo de actividad que tiene que desarrollar la WCO, pero siempre con un enfoque constructivo. En ningún momento la WCO, por lo menos mientras yo y Ailimpo esté vinculado, va a ser un vehículo para defender estrategias nacionales que puedan favorecer a una parte y perjudicar a otra. Por ejemplo, para que los sudafricanos planteen sus reivindicaciones de aligerar la normativa fitosanitaria europea.

-Pero en una organización que representa los intereses de todos los países, se debería debatir sobre las posibles medidas a adoptar para que no se extiendan las plagas… y hay países que lo que pretenden es debilitar esas medidas para facilitar la exportación.
-Estamos definiendo el marco de juego. Va a haber unas reglas, que son los estatutos, y el partido se juega en ese campo y con esas reglas. Desde Ailimpo la prioridad va a ser siempre defender la prioridad del limón y pomelo español y por extensión de la citricultura española. No va a ser un foro donde se va a hablar de todo, sino que habrá reglas.

-¿No les escama que Sudáfrica impulse este foro a la vez que lleva una política de expansión muy intensa enfocada a la Unión Europea?
-De la misma manera que puede parecer chocante que España también lidere este foro y estoy yendo a Bruselas a defender los intereses de los productores españoles y de la protección fitosanitaria como un elemento indispensable. Yo jugaré mi partido aquí y de forma simultánea seguiré peleando en Bruselas.

-¿Cómo defiende Ailimpo la imposición de medidas más duras para la no expansión de plagas?
-La posición de Ailimpo es muy clara: la protección fitosanitaria es irrenunciable. A partir de ahí podemos hablar, de ajustar calendarios de importación, de intercambiar información y experiencias, de cómo abordar la exportación española a mercados de Medio y Lejano Oriente, donde los sudafricanos tienen mucho know-how. Hablando se entiende la gente. Hace 15 años no hablaba nadie del limón de Sudáfrica, se hablaba de Argentina, pero no lo hacíamos. Y descubrimos a fuerza de golpes que si no hablábamos todos estábamos perjudicados, lo que derivó en varias campañas en que la importación de limón argentino colapsaba la campaña española. Ese desorden causaba perjuicios a ellos y a nosotros. Y a raíz de ello, en 2003 o 2004, comenzamos a hablar, a través de Federcitrus y Ailimpo. Y fruto de esa confianza e intercambio de información hemos conseguido llegar a un equilibrio casi perfecto y ajustar los volúmenes en el tiempo. Si España tiene una gran producción de limón verna, Argentina no envía limón en mayo, porque sabe que se estrella y me va a hacer polvo. Alguien dirá que con los sudafricanos no lo vamos a conseguir, que nos quieren engañar. El reto es muy complicado, pero merece la pena el esfuerzo de hablar y ver dónde podemos llegar. La WCO no es la panacea para solucionar todos los problemas mundiales de los cítricos, es una herramienta y sería de tontos no utilizarla.

-En estos dos temas, la bioseguridad y la superposición de campañas, hay intereses opuestos. España es el segundo productor mundial de limones y el primer exportador mundial. Eso significa que hay empresas muy importantes en la importación y exportación de limones y sus intereses chocan con las pequeñas…
-No, porque son productoras y saben que su futuro no es la importación, sino la producción. Nuestro sueño es producir limón en España doce meses al año, pero eso es muy complicado. Habrá dos meses en que no habrá producción española, por eso nos interesa importar. Para esas empresas su foco de negocio no es la importación, pero les permite tener el almacén abierto doce meses al año y dar servicio doce meses al año y que cuando el cliente piense necesito limón, venga a España porque se lo vamos a solucionar…

-Este es uno de los procesos que se está dando ahora mismo en la naranja y la clementina: la desaparición de pequeñas empresas y cooperativas que trabajan durante un periodo corto de la campaña, mientras las grandes compañías trabajan todo el año o casi. ¿No cree que las pequeñas empresas y productores se pueden ver amenazados por esta organización mundial que va a estar controlada por los grandes productores?
-No comparto esa última parte. La WCO va a ser un foro donde todo el mundo va a tener cabida, desde los productores pequeños, hasta la industria de transformación. Creo que el sector de la naranja y la mandarina tiene que perder una serie de miedos. Hay problemas internos que hay que abordar y, a veces, hay una tentación a buscar el culpable de los problemas fuera. Evidentemente Sudáfrica tiene una parte importante, pero no tiene toda la culpa. Hay que hacer una reflexión interna y ver qué está pasando y por qué. Ese trabajo en el limón ya lo hicimos en 2004 y 2005: tuvimos dos campañas terribles con precio cero, el 30% de la producción se quedó sin recolectar. A partir de aquel momento hubo una catarsis sectorial, con muchísimo debate interno y eso ayuda, ayuda a despejar temores, hay que abrir la mente. Evidentemente tiene que haber una cierta purga en el sector y eso siempre es doloroso… pero hay que purgar algunos miedos y reconocer que algunas cosas se han hecho mal. Sobre la situación actual, crítica, de gran parte de la naranja y mandarina, una parte importante de culpa la tiene la competencia de países terceros, con Sudáfrica pero también con Egipto, con costes de producción ridículos, o Marruecos… pero no echemos balones fuera. Y ese es el trabajo pendiente que tiene Intercitrus.

-Parece que por fin se comienza a andar ese camino. Intercitrus ha vuelto a la actividad y el debate está siendo muy complicado. Desde el Ministerio se ha puesto a Ailimpo como ejemplo de lo que debe ser una interprofesional, ¿qué puede aprender Intercitrus de Ailimpo?
-Cada sector es un mundo y los sectores lo hacen las personas. Es absolutamente crucial que haya personas que estén por la labor y tengan una gran generosidad. En las primeras reuniones de Ailimpo había unos recelos impresionantes. Dentro del sector tiene que haber líderes. Desde Ailimpo lo que podemos ofrecer a Intercitrus es nuestra experiencia y colaboración para cualquier cuestión. Pero la clave es que haya personas que crean en el proyecto. En Ailimpo ha habido una renovación brutal en los últimos diez años, los elefantes dejaron de existir y se ha incorporado gente joven que cree en el proyecto. Algunas partes del sector de la naranja y mandarina tienen que evolucionar en ese aspecto. El mundo no rota alrededor de Valencia. El mundo rota y va a seguir rotando esté Valencia o no. Lo que tiene que hacer Valencia y el mundo de la naranja es coger el toro por los cuernos y decir: mi responsabilidad es liderar el sector.

-En la reconversión del sector citrícola, sin duda Sudáfrica va a ser un actor preponderante. También Egipto, que superará en unos años la exportación de España. ¿Se avecinan tiempos más duros?
-Yo creo que sí. Se avecinan tiempos complicados para todos los cítricos, incluidos el limón y el pomelo, que lleva seis campañas fantásticas, con una rentabilidad extraordinaria, y eso ha generado un efecto llamada y se está plantando en España y el mundo. Tenemos a Sudáfrica y Egipto como principales actores. Para competir en costes no tenemos ninguna posibilidad: el sector se tiene que reinventar. Ailimpo ha captado una campaña de promoción con 6,5 millones de inversión financiada en un 70% por Europa; estamos trabajando temas de digitalización, en enero lanzaremos el blockchain; hay que trabajar en reducir costes; pero también en diferenciarnos, dar un servicio al cliente; abrir mercados fuera de Europa porque más del 90% de nuestro negocio es Europa y todo el mundo quiere venir a Europa a vender.
Eso es muy fácil decirlo, pero la negociación de los protocolos fitosanitarios es terrible, con negociaciones de diez años. Llevamos prácticamente trabajando diez años con el Ministerio de Agricultura y Estados Unidos para eliminar el tratamiento de frío para el limón verna, y ya podemos decir que lo hemos conseguido, pero no es fácil. Y luego, salgamos de la cueva de los cítricos: hay un montón de productos en el lineal al lado de los cítricos y la canibalización en el sector de la fruta es terrible: una campaña de manzana a precio barato puede desplazar el consumo. En el limón es un poco distinto, pero ese es uno de los temas que queremos tratar en la WCO: ¿Por qué un consumidor joven prefiere un kiwi, que vale 3 veces más, que una mandarina?

-Como ha dicho, Europa supone el 90% del negocio, y para la fruta local se exigen unos límites de residuos muy específicos y para la fruta que llega de fuera no. ¿Desde la WCO se va a proponer que los límites sean iguales?
-Desde Ailimpo lo estamos haciendo muchos años y lo vamos a seguir haciendo, la reciprocidad fitosanitaria, pero también la social, es imprescindible. Tenemos que trabajar, cuando sea posible, en modificar el marco normativo europeo. Es cierto que hay materias activas prohibidas en Europa y autorizadas en otros países, pero también nos pasa al revés, con algunas permitidas aquí y prohibidas en EEUU. Debemos entender la reciprocidad en sentido amplio: arancelaria, que ahora vuelve a estar de moda; administrativa, con protocolos con un coste de hasta 10 ó 12 céntimos por kilo; pero también social. Debe haber sostenibilidad económica, un precio justo para el agricultor; medioambiental; y social, con la mano de obra de todo el proceso. ES un tema que hay que introducir en el debate de Bruselas.

-¿Y eso lo puede hacer la WCO?
-Ailimpo lo está haciendo. La WCO… vamos a esperar a que la máquina ande. Nuestro deseo es introducir todo el portfolio de Ailimpo en la WCO. Veremos si somos capaces o no. Seamos ambiciosos pero no descarguemos todas nuestras frustraciones en la WCO. Aquí se trata de poner los temas comunes para trabajar. Me comprometo a tratar de introducir esos temas en la WCO y avanzaremos hasta donde sea posible.

-¿Pero tiene la sensación de que a veces es más fácil que Europa escuche a organizaciones como la CGA (Citrus Growers Association) sudafricana antes que a Ailimpo?
-Bruselas es un gran mercado y cada uno utiliza sus armas, unos a sus embajadores, nosotros a la delegación permanente allí o a la de las organizaciones a las que pertenecemos. Pero lo fundamental es estar allí donde se toman decisiones.

 

Fuente: castellonplaza.com

2019-11-11T20:39:04+00:00