Los productores de cítricos (naranjas y mandarinas) han cerrado la campaña 2009-10 con un aumento del precio en origen del 30 por ciento que sin embargo no se ha traducido en un incremento proporcional de sus ingresos por la significativa caída de la producción.
Así lo ha explicado en una entrevista con Efeagro la directora técnica de la Interprofesional Intercitrus Anabel Siguan cuyos datos muestran un descenso de la producción al cierre de campaña «del 20 por ciento en naranjas y del 10 por ciento en mandarinas».
El Observatorio de Precios del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino establece el precio medio en origen de la naranja en 24 céntimos por kilo y el de la mandarina en 33 más de un 30 por ciento superiores a los de la campaña pasada; mientras que el precio de venta ha sido de 1 45 y a 1 85 euros respectivamente lo que las sitúa en valores muy similares al año anterior.
Siguan ha detallado que se recogieron un total de 5 7 millones de toneladas de naranjas y mandarinas lo que supone un descenso que atribuye a las condiciones meteorológicas del invierno con «frío viento y lluvias» y al mayor índice de humedad que causa «pérdidas en campo y en almacenes ya que la fruta madura aguanta menos».
Especialmente satisfactoria fue en su opinión la primera mitad de la campaña citrícola porque «todo evolucionó al ritmo adecuado con una menor producción y sin presión de la oferta» pero la situación cambió con la llegada del frío a partir de diciembre.
También ha recordado que el precio en el lineal tanto de naranjas como de mandarinas «sigue igual que hace diez o quince años siempre alrededor de un euro» pero que los costes de producción -«agua abonos o la electricidad»- no han dejado de incrementarse.
Siguan ha señalado que los datos muestran una caída de las exportaciones de casi el 10 por ciento -lo que coincide con el descenso de la producción- mientras que en el mercado interior «los volúmenes son similares a los de la campaña anterior».
Durante esta campaña (septiembre-mayo) se han exportado más de 4 millones de toneladas de cítricos lo que supera con creces la cantidad de producto importada 88.000 toneladas que además también van dirigidas a la reexportación sobre todo fuera de temporada según los datos de Intercitrus.
Por destinos casi la mitad de la producción citrícola se dirige al mercado comunitario (45 por ciento); el 21 por ciento al mercado nacional; mientras que a países terceros llega algo menos del 4 por ciento del total.
El 30 por ciento restante corresponde a la suma de la producción destinada a la industria (fundamentalmente a la de zumos) con un 19 por ciento del total y a las pérdidas registradas en campo y almacén que suponen el 11 por ciento.
Las estadísticas de la Interprofesional muestran que el principal mercado no comunitario para los cítricos españoles es el suizo que compra más de 53.000 toneladas seguido de Noruega (36.000 toneladas) y Rusia (24.000 toneladas).
Siguan ha incidido en las trabas que existen para vender fruta española en países como China Japón o Corea donde «hace falta un apoyo institucional e ir en grupo» para poder tener éxito y convertirlos en mercados importantes.
Estas dificultades para comerciar con países tan lejanos son mayores incluso en el caso de los cítricos por su carácter perecedero ya que como ha precisado «un contenedor desde España tarda un mes en llegar».
Sin embargo Siguan ha abogado por mantener la presencia en dichos mercados pese a que «trabajar con Oriente exige dedicarle mucho tiempo y no siempre es rentable» para poder aprovechar las posibles oportunidades que puedan surgir.
Por su parte mercados como el italiano el portugués o el argelino «han ido creciendo» en los últimos años mientras que Egipto y Turquía o incluso la India son países «con un gran potencial de crecimiento» ha detallado.
Otro área de interés es Sudamérica donde se podría vender «en contraestación» ya que cuando allí es verano -y no hay producción- en España es invierno aunque «la crisis económica lo hace más complicado».
Siguan ha denunciado además la «competencia desleal» que ejercen terceros países al no tener que cumplir con las mismas normas -fitosanitarias o de calidad por ejemplo- que los productores de la Unión Europea.
También ha lamentado que la gran distribución en ocasiones «rompa toda la cadena y el trabajo que ha habido detrás» de la llegada de las frutas al lineal al ofrecer producto de baja calidad y de manera inadecuada.
«Lo que de verdad obliga a los consumidores a hacer la compra semanalmente es el producto fresco y ahí la distribución tiene la oportunidad de dar un tirón que no aprovecha» ha apuntado.
FUENTE: ADN.ES


