Las vías del tren llegan hasta el mercado mayorista de frutas de Munich. Tiempos más cortos.
Los vagones arriban con productos perecederos de Italia Francia o Austria pero no son vagones corrientes. Unos operarios proceden a desengancharlos y de uno en uno manipulan ciertos mecanismos emergen ruedas de camión se desprende el conjunto de los boggies ferroviarios llega una cabeza tractora de camión lo engancha y en pocos minutos tenemos que un vagón se ha convertido en un tráiler que viaja enseguida hacia el cercano almacén de distribución de alguna cadena de supermercados.
Werner Zingg empresario del transporte por carretera de Hedingen (cerca de Zurich Suiza) nos explica las operaciones y que por ahí va el futuro. Este tren ha traído cerezas y ciruelas de Italia de esta forma porque las restricciones a los camiones son muy fuertes para cruzar los Alpes. Cada vez hay más problemas más trabas más requisitos medioambientales también más tráfico… Se impone el tren es más económico y ecológico pero un tren eficaz que compita en tiempo con el camión cuya ventaja es precisamente la rapidez y la versatilidad.
El señor Zingg está convencido de que las cosas van por ahí. Crecen las tasas y los frenos al camión por toda Europa. Lo ve lógico conforme se desarrollan las cosas y no le preocupa el cambio al contrario lo estimula va por delante se acopla antes que otros a lo que ve irremediable y así asegura un futuro para su flota.
Esto ocurría hace unos años. Las cosas se han agravado al respecto. El camión de largo recorrido es el enemigo a batir. El tren gana futuro y el barco. Pero con trenes y barcos modernos y rápidos no aquellos vagones que se cargaban lentamente y permanecían días en las estaciones.
Europa tiene saturadas las carreteras las autopistas las ciudades… y tiende a expulsar a los camiones. El futuro son los corredores las autopistas del mar y por ferrocarril junto a las estaciones intermodales donde se intercambian unos medios de transporte con otros. Llega un barco a un puerto se convierte la carga en un tren; se desplaza éste a una estación o a un mercado y se acaba de distribuir la mercancía en camiones de pequeña carga y corto recorrido.
La naranja valenciana clara pionera de la exportación española y fiel exponente hoy del comercio exterior ágil y rentable lo ha probado todo a lo largo de más de un siglo de liderazgo. Empezó a viajar a Francia con pequeños buques a vela después llegaron los vapores y el diésel y se extendió la oferta hasta el Reino Unido y Alemania… Luego llegó la primacía del tren con la empresa Transfesa y después se implantó el camión. Hoy en plena campaña de exportación naranjera el sector moviliza cada día más de 2.000 tráilers hacia el resto de Europa; 40 millones de kilos por jornada. El barco está volviendo porque hay naves frigoríficas rápidas apropiadas no sólo para llevar clementinas a Norteamérica también a Escandinavia y Rusia.
El tren casi no se utiliza porque no hay soluciones rápidas y eficaces pero los exportadores saben que sería la solución ideal tal como van evolucionando las cosas. Necesitan el corredor mediterráneo para plantarse en horas en Francia Alemania Holanda… y seguir siendo competitivos. La ventaja de la citricultura española frente a los bajos costes de la competencia es la rapidez la versatilidad y el servicio. La calidad es incuestionable pero sola no bastaría frente a quienes pueden vender más barato.
Fuente: freshplaza.es


