La Unió de Llauradors calcula más de 75 millones de euros en pérdidas en la campaña citrícola de este año en la provincia de Castellón. Las principales causas son la reducción de los precios de las mandarinas la humedad generada por las últimas lluvias.El secretario general de la Unió de Llauradors Ramón Mampel explica que la bajada de los precios un 35% menos que la campaña pasada ha provocado casi 57 millones de euros en pérdidas. A este factor hay que sumar que las lluvias de las últimas semanas con los cítricos ya maduros ha aumentado esta cifra hasta alcanzar los 75 millones solo en la provincia de Castellón.
Por otro lado Mampel apunta a los comercios como parte del problema de una campaña que califica como «desastrosa». Según el secretario general de la Unió las empresas han vendido productos de otros países y han llegado incluso a romper algunos contratos de compra-venta que estaban comprometidos. Una situación que los agricultores «no van a tolerar más».
Por el momento la Generalitat Valenciana todavía no ha consignado una cantidad para reparar caminos acequias y otras infraestructuras del campo destrozados por los episodios de lluvias de las pasadas semanas. Este sábado y domingo se esperan más precipitaciones que podrían agravar la crisis del sector argícola.
Málaga pierde hasta el 70% de clemenules
Las pasadas inundaciones en el Guadalhorce han pasado factura a la cosecha de clementinas. Productores estiman que al menos entre el 50 y el 70 por ciento de la cosecha de clemenules se ha visto afectada. La lluvia y la humedad ha tirado la mayoría de la fruta no recolectada haciéndola inservible.
Las clementinas clemenules están consideradas las reinas de las mandarinas del Guadalhorce entre otras razones por su piel fina y de fácil pelado su pulpa suave y sin semillas y por su sabor dulce aunque con punto ácido. El problema es que son muy sensibles a la humedad y la lluvia sobre todo cuando están ya maduras lo que se ha puesto de relieve en la comarca de la Guadalhorce y en otras zonas productoras como la Comunidad Valenciana. Las abundantes precipitaciones y las inundaciones sorprendieron a los productores con la fruta a punto de recolectar y ello ha provocado que el grueso de las explotaciones hayan sufrido importantes pérdidas ya que apenas habían recolectado una cuarta parte.
La producción prevista en la provincia de mandarinas y clementinas rondaba este año las 18.320 toneladas según el aforo de la Consejería de Agricultura para la campaña 2016-2017. Se trata de un 30 4 por ciento menos en el cosecha de 2015-2016 que se cerró con 26.306 toneladas.
La caída de la cosecha no recogida al suelo no hace otra cosa que agravar la situación del sector que ya se venía quejando de unos precios bajos para las mandarinas (entre 0 20 y 0 30 euros el kilo). Los productores confían en que lo poco que se ha podido salvar porque no se ha caído y permanece en el árbol se pueda vender a un mayor precio.
Sólo 500 de las 10.000 hectáreas de cítricos de la provincia están aseguradas según Asaja Málaga
Según el gerente de Citrima Guillermo Aranda la principal preocupación de los productores de mandarinas y clementinas –ambos cultivos suponen unas 1.700 hectáreas– era que el agua y la humedad pudiera afectar a la piel de la fruta y provocara su caída. Y eso es lo que ha sucedido finalmente.
«Hemos tenido que dar por termina la campaña de comercialización de mandarinas debido al alcance de los daños» explica Espinosa.
Fuente: fresplaza.es


