La exportación citrícola baja un 6 2% con un 18% menos de cosecha. Se evidencian leves mejoras en la primera parte de la campaña de naranja con respecto al año pasado. Las cifras de exportación de cítricos hasta el pasado 31 de diciembre que es la fecha de la que se tienen datos oficiales ofrece resultados bastante sorprendentes. Las ventas al exterior han descendido como era de prever porque había menos existencias pero no han bajado tanto como lo ha hecho globalmente la cosecha. Es decir que proporcionalmente a lo que había se ha exportado más. Con una producción estimada en un 18% menos para esta campaña (5 4 millones de toneladas) en la primera parte de la misma sólo han bajado las exportaciones un 6 2%.
Las estadísticas oficiales recogidas por el organismo europeo Intrastat aparecen en diferido meses después de registrarse las operaciones. De ahí que semana a semana sólo se tiene información de lo que se exporta a países terceros fuera de la UE mientras que ahora se conocen los datos del comercio citrícola intercomunitario acumulados hasta final del año pasado es decir en la primera parte de la actual campaña naranjera 2009/10.
En esos primeros cuatro meses de la temporada (septiembre-diciembre) Españaacumuló una exportación citrícola cifrada en 1.395.237 toneladas frente 1.437.106 toneladas que se alcanzaron a igual fecha de un año antes.
No es que sea muy notable la diferencia sólo 89.973 toneladas menos que con ser una cantidad muy apreciable en términos absolutos únicamente representa un descenso del 6 2%. Ahora bien este 6 2% de bajada cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que la previsión oficial señalaba que la cosecha de esta temporada sería un 18% menor que en la anterior. Este era el porcentaje de merma previsto para Comunitat Valenciana pero puede darse también para el conjunto de España ya que Murcia tenía una bajada prevista del 22% y Andalucía del 14 7%. La Comunitat Valenciana produce algo más del 60% del total y comercializa el 80%.
¿Como se explica esta evolución dispar: 18% menos de producto y únicamente un 6 2% menos de exportación?
Pueden darse varias razones. La mayor calidad de la oferta la menor proporción de calibres y calidades comerciales (menos destríos desviados a la industria mayores porcentajes de fruta de primera) la posible influencia de la prevención ante la ‘gripe A’ en un aumento de la demanda y quizás un factor cuyo estudio no debe competer sólo a la economía sino también a la sociología: este año se partía en casi todos los casos de precios fijos para la fruta en el campo no había entregas desesperadas a comercializar o ‘a resultas’ e incluso en estas situaciones había referencias claras de mercado.
A priori podría verse este factor como algo contradictorio. Si no hay precio hecho en el campo (como en años anteriores) el precio final puede ser más económico y cabría esperar mayor consumo y al revés: con cotizaciones hechas en el campo los precios al consumidor han de ser necesariamente algo mayores y podría retraerse más la demanda. O no. A lo mejor resulta que cuando no hay nada que defender en el proceso comercializador todo tiende a cero hasta el punto de que quien compra puede llegar a temer que si algo es demasiado barato cabe que sea porque sea de escaso valor y lo desprecie. Hay estudiosos que le están dando vueltas a la cuestión.
En mandarinas por ejemplo se exportaron 97.980 menos hasta el 31 de diciembre un 10 6% menos en el nivel del descenso esperado de cosecha pero en naranjas se aumentó en 7.683 toneladas un 2% más cuando había un 25% menos y en limones con un 23% menos la exportación sólo cayó un 3%.
FUENTE: LAS PROVINCIAS


