¡ Desorientados !

La Conselleria de Agricultura aún no tiene decidido cómo enfocar la aplicación concreta del plan de reconversión cítricos. El plazo de presentación de solicitudes se ha ampliado hasta final de este mes pero todavía no se han definido los criterios de selección posterior de peticiones en cuanto a las variedades preferentes. Consultaron a productores cooperativas y exportadores qué variedades debe proponer.


Altos cargos de la conselleria vienen celebrando reuniones con representantes de los agricultores cooperativas y comerciantes citrícolas para tratar de conocer qué variedades de mandarinas y naranjas deben establecerse con preferencia en los campos que se injerten o que se arranquen para replantar.
En consecuencia una mayoría de las solicitudes presentadas hasta ahora se han hecho a ciegas al no existir unas recomendaciones o directrices oficiales. Es decir que los citricultores han optado por decir sobre el papel que pondrán esta o aquella variedad en función de lo que intuyen que puede ser mejor aceptado a sabiendas de que después tal vez deban cambiar de planes bien porque así les convenga o porque lo que han elegido quede fuera del plan.
La Generalitat de Cataluña ya ha hecho público qué es lo que no quiere. Ha concretado que no auxiliará solicitudes de reconversión que pretendan poner Marisol Clemenules Nova o Clemenvilla y Fortune. Las dos primeras seguramente por entender que hay de sobra y las otras dos porque son híbridos provocan pinyolà y les afecta el hongo de la Alternaria (sobre todo a la Fortune) aunque la fruta buena y sana se paga a buen precio.
Algunos expertos opinan que no se puede recomendar ni rechazar nada al cien por cien porque hay casos y casos y se dan situaciones para todos los gustos. Por ejemplo pretender que sobra Clemenules puede entenderse como una falacia. Sobra en noviembre y diciembre pero falta en enero y febrero y antes había. Si alguien tiene una localización donde madura más tarde y la planta o injerta sobre pie Cleopatra puede que la retrase hasta el momento en el que falta en el mercado y tenga muy buena demanda.
De todas maneras es cierto que habrá que establecer un criterio de corte para decir qué solicitudes son preferentes sobre otras o a cuáles se les aprueba la ayuda y a cuáles no si no cambian de estrategia. Lo que ocurre es que esto ya debería estar establecido y no ser todavía una incógnita para los interesados.
Las líneas generales están muy claras: hay que favorecer la diversificación varietal produciendo cosas que alarguen la campaña a partir de enero sobre todo en mandarinas que es donde hay mayor hueco pero también hay sitio para novedades en naranjas. El problema es que hay muy poco donde elegir sin correr el riesgo de fracasar de nuevo y las nuevas variedades del IVIA que todavía tardarán un tiempo en estar disponibles en el mercado no están experimentadas en campo.
Por todo ello el plan despierta poco eco entre los agricultores. Preguntan muchos pero desisten. La ampliación del plazo no está sirviendo para que haya muchas más solicitudes.
Otro elemento de complicación añadida será lo que han hecho algunas cooperativas. Preocupadas por los malos resultados de las mandarinas y naranjas de primera temporada quieren impulsar su reconversión por lo que han solicitado la ayuda para miles de hanegadas en cada caso pero a falta de que cada socio se interese por ello y ratifique su opción.


 


Fuente: Diario Las Provincias

¡ Desorientados !

La Conselleria de Agricultura aún no tiene decidido cómo enfocar la aplicación concreta del plan de reconversión cítricos. El plazo de presentación de solicitudes se ha ampliado hasta final de este mes pero todavía no se han definido los criterios de selección posterior de peticiones en cuanto a las variedades preferentes. Consultaron a productores cooperativas y exportadores qué variedades debe proponer.


Altos cargos de la conselleria vienen celebrando reuniones con representantes de los agricultores cooperativas y comerciantes citrícolas para tratar de conocer qué variedades de mandarinas y naranjas deben establecerse con preferencia en los campos que se injerten o que se arranquen para replantar.
En consecuencia una mayoría de las solicitudes presentadas hasta ahora se han hecho a ciegas al no existir unas recomendaciones o directrices oficiales. Es decir que los citricultores han optado por decir sobre el papel que pondrán esta o aquella variedad en función de lo que intuyen que puede ser mejor aceptado a sabiendas de que después tal vez deban cambiar de planes bien porque así les convenga o porque lo que han elegido quede fuera del plan.
La Generalitat de Cataluña ya ha hecho público qué es lo que no quiere. Ha concretado que no auxiliará solicitudes de reconversión que pretendan poner Marisol Clemenules Nova o Clemenvilla y Fortune. Las dos primeras seguramente por entender que hay de sobra y las otras dos porque son híbridos provocan pinyolà y les afecta el hongo de la Alternaria (sobre todo a la Fortune) aunque la fruta buena y sana se paga a buen precio.
Algunos expertos opinan que no se puede recomendar ni rechazar nada al cien por cien porque hay casos y casos y se dan situaciones para todos los gustos. Por ejemplo pretender que sobra Clemenules puede entenderse como una falacia. Sobra en noviembre y diciembre pero falta en enero y febrero y antes había. Si alguien tiene una localización donde madura más tarde y la planta o injerta sobre pie Cleopatra puede que la retrase hasta el momento en el que falta en el mercado y tenga muy buena demanda.
De todas maneras es cierto que habrá que establecer un criterio de corte para decir qué solicitudes son preferentes sobre otras o a cuáles se les aprueba la ayuda y a cuáles no si no cambian de estrategia. Lo que ocurre es que esto ya debería estar establecido y no ser todavía una incógnita para los interesados.
Las líneas generales están muy claras: hay que favorecer la diversificación varietal produciendo cosas que alarguen la campaña a partir de enero sobre todo en mandarinas que es donde hay mayor hueco pero también hay sitio para novedades en naranjas. El problema es que hay muy poco donde elegir sin correr el riesgo de fracasar de nuevo y las nuevas variedades del IVIA que todavía tardarán un tiempo en estar disponibles en el mercado no están experimentadas en campo.
Por todo ello el plan despierta poco eco entre los agricultores. Preguntan muchos pero desisten. La ampliación del plazo no está sirviendo para que haya muchas más solicitudes.
Otro elemento de complicación añadida será lo que han hecho algunas cooperativas. Preocupadas por los malos resultados de las mandarinas y naranjas de primera temporada quieren impulsar su reconversión por lo que han solicitado la ayuda para miles de hanegadas en cada caso pero a falta de que cada socio se interese por ello y ratifique su opción.


 


Fuente: Diario Las Provincias

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