Corrientes: Profundo análisis de la citricultura

El portal Corrientes Opina publica en su web un artículo con un profundo análisis sobre la situación de la citricultura en la provincia.

No es necesario retroceder mucho en el tiempo para constatar que la incursión en el comercio internacional era una actividad prácticamente vedada para nuestras cooperativas reducidas a un rol de mecanismo de subsistencia para pequeños productores que de otra manera hubiesen caído en la inevitable extinción.
Este salto cualitativo en la comercialización no fue obra del azar por supuesto. Fue necesario el ímpetu de un grupo de pequeños productores de la colonia San Francisco para que asociándose en forma cooperativa instalasen una planta empacadora hace unos siete años.
Tras una tesonera actividad sorteando los altibajos que fue presentando la producción citrícola en la provincia el año pasado gestionaron y lograron adquirir un moderno equipamiento ordenador y empacador que ubica a la Cooperativa San Francisco a la vanguardia del Noreste.


Sociedad productiva


Y aquí viene la otra parte del paso adelante dado por los productores correntinos. Hace un año mediante el aporte estatal del Fondo de Desarrollo Industrial (FODIN) y el Fondo de Inversión para el Desarrollo de Corrientes (FIDECOR) se logró acceder a la financiación para la compra de aquella maquinaria de última generación.
Estado y emprendedores asociados hicieron posible plantar esta semilla de crecimiento y desarrollo. Multiplicando confluencias como ésta no es difícil imaginar otro futuro muy distinto para una provincia que aún navega en los miasmas de la marginalidad.
La pequeña colonia San Francisco de Juan Pujol es un ejemplo de ese porvenir posible. La Cooperativa de marras introdujo un elemento de transformación social impensado tiempo atrás. El presidente de la entidad Miguel Rosbaco lo dijo con estas palabras: «Muchos productores pequeños pueden hoy a través de la cooperativa vender su producción en forma directa al exterior con sólo tener unas 10 hectáreas».
Hay otras formas en que la palanca del Estado (que al fin de cuentas es la expresión institucional de la sociedad que «ve» en un trabajo determinado una posibilidad de desarrollo) puede contribuir a impulsar una actividad productiva en este caso la citrícola.
El programa «Universidad en el Medio» que motoriza la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) también viene coordinado con productores del sector su aporte técnico-científico para mejorar la calidad y la cantidad de la producción citrícola. Con más razón si se abre el mercado externo es sabido que éste presenta determinadas exigencias de calidad y tamaño que es necesario satisfacer.
Además las compras se realizan en períodos determinados lo que obliga a extremar las previsiones en el manejo de la siembra y la cosecha.
Varios ítems se tendrán en cuenta pues en este programa conjunto: manejo productivo capacitación aplicación de tecnología estudios de mercado conocimiento del patrón de crecimiento de frutos de diferentes variedades la estimación anticipada de volúmenes a producir y tamaños de frutos.


Enfermedades


No terminan ahí los lazos de colaboración estatal-privada en el rubro. Precisamente en el área de Monte Caseros hace unos cinco meses atrás se está implementando un plan en el marco del Programa de Fortalecimiento de la Citricultura Correntina. Se trata de conformar una red de monitoreo semanal de la mosca de las frutas uno de los tantos males que aquejan a las quintas.
La superficie experimental se fijó en 400 hectáreas del área de Monte Caseros que luego se extenderían a espacios similares en Juan Pujol Mocoretá y Bella Vista que son las áreas citrícolas por excelencia de la provincia de Corrientes.
Hablando de patologías vegetales y de sus sistemas curativos no estaría de más que el aporte universitario se ocupe también de los hipotéticos efectos negativos que podría tener el uso de herbicidas y pesticidas en las labores culturales.
No faltan algunas opiniones circulantes por allí en el sentido que entre la utilización de algunos agroquímicos y la aparición flagelante de algunas enfermedades infecciosas podría haber cierta relación. Convendría disipar dudas.
Hace unos años atrás se leía en el diario El País de España que «casi la mitad de las frutas y verduras en los mercados españoles tiene residuos de pesticidas». Se trata de una afirmación alarmante que obliga a hacerse preguntas y a exigir respuestas.


Debates


Por supuesto que entre la industrialización de cualquier rubro agrícola y su producción «natural» se abre un amplio espacio de debate donde muchas veces los criterios científicos quedan pulverizados ante el cruce de intereses contrapuestos.
Hay problemáticas insoslayables que son comunes a todos los productores más allá de sus escalas de producción. Una de ellas es la sujeción en el momento inicial de la siembra a los dictados comerciales de algunas mega-empresas que proveen semillas a partir del manejo monopólico de cierto material genético.
Los cítricos representan un promedio del 29 59% de la producción agrícola de Corrientes tomados los datos que pone a disposición la Dirección de Estadística y Censos de la provincia y que abarcan el período de siete años que va de la campaña 2000/2001 a 2006/2007.
Con esas cifras la producción de los frutales correntinos se ubica como segundo rubro en importancia detrás de los cereales que representaron el 37 57% en ese mismo período. Más abajo se ubican la producción hortícola y los cultivos industriales y oleaginosos.
Con diversos modelos de producción (empresariales familiares o de subsistencia) la citricultura puja por marcar presencia en la economía provincial como un sector dinámico aspirando a superar sus numerosas trabas tecnológicas y de capital.


Otro desafío


He aquí presentado de algún modo otro de los potenciales productivos que la provincia registra en el inventario de su patrimonio. La citricultura debería ser la base de una agroindustria correntina que multiplique por tres el valor de la materia prima que aporta su sector primario.
La buena noticia de la exportación frutal al mercado de Rusia no deja de opacar en algún sentido el hecho que el jugo de esa fruta correntina ya será ruso porque se elaborará en ese país euroasiático.
El complejo industrial junto a los sembradíos (como es el emblemático caso del establecimiento Las Marías en su rubro respectivo por ejemplo) es el paisaje aún pendiente de una economía que aspira a avanzar hacia otros escalones de su crecimiento.
Ese es el sueño colectivo que no debe dejar de marcar al norte en la brújula de Corrientes.



FUENTE: CORRIENTES OPINA

Corrientes: Profundo análisis de la citricultura

El portal Corrientes Opina publica en su web un artículo con un profundo análisis sobre la situación de la citricultura en la provincia.

No es necesario retroceder mucho en el tiempo para constatar que la incursión en el comercio internacional era una actividad prácticamente vedada para nuestras cooperativas reducidas a un rol de mecanismo de subsistencia para pequeños productores que de otra manera hubiesen caído en la inevitable extinción.
Este salto cualitativo en la comercialización no fue obra del azar por supuesto. Fue necesario el ímpetu de un grupo de pequeños productores de la colonia San Francisco para que asociándose en forma cooperativa instalasen una planta empacadora hace unos siete años.
Tras una tesonera actividad sorteando los altibajos que fue presentando la producción citrícola en la provincia el año pasado gestionaron y lograron adquirir un moderno equipamiento ordenador y empacador que ubica a la Cooperativa San Francisco a la vanguardia del Noreste.


Sociedad productiva


Y aquí viene la otra parte del paso adelante dado por los productores correntinos. Hace un año mediante el aporte estatal del Fondo de Desarrollo Industrial (FODIN) y el Fondo de Inversión para el Desarrollo de Corrientes (FIDECOR) se logró acceder a la financiación para la compra de aquella maquinaria de última generación.
Estado y emprendedores asociados hicieron posible plantar esta semilla de crecimiento y desarrollo. Multiplicando confluencias como ésta no es difícil imaginar otro futuro muy distinto para una provincia que aún navega en los miasmas de la marginalidad.
La pequeña colonia San Francisco de Juan Pujol es un ejemplo de ese porvenir posible. La Cooperativa de marras introdujo un elemento de transformación social impensado tiempo atrás. El presidente de la entidad Miguel Rosbaco lo dijo con estas palabras: «Muchos productores pequeños pueden hoy a través de la cooperativa vender su producción en forma directa al exterior con sólo tener unas 10 hectáreas».
Hay otras formas en que la palanca del Estado (que al fin de cuentas es la expresión institucional de la sociedad que «ve» en un trabajo determinado una posibilidad de desarrollo) puede contribuir a impulsar una actividad productiva en este caso la citrícola.
El programa «Universidad en el Medio» que motoriza la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) también viene coordinado con productores del sector su aporte técnico-científico para mejorar la calidad y la cantidad de la producción citrícola. Con más razón si se abre el mercado externo es sabido que éste presenta determinadas exigencias de calidad y tamaño que es necesario satisfacer.
Además las compras se realizan en períodos determinados lo que obliga a extremar las previsiones en el manejo de la siembra y la cosecha.
Varios ítems se tendrán en cuenta pues en este programa conjunto: manejo productivo capacitación aplicación de tecnología estudios de mercado conocimiento del patrón de crecimiento de frutos de diferentes variedades la estimación anticipada de volúmenes a producir y tamaños de frutos.


Enfermedades


No terminan ahí los lazos de colaboración estatal-privada en el rubro. Precisamente en el área de Monte Caseros hace unos cinco meses atrás se está implementando un plan en el marco del Programa de Fortalecimiento de la Citricultura Correntina. Se trata de conformar una red de monitoreo semanal de la mosca de las frutas uno de los tantos males que aquejan a las quintas.
La superficie experimental se fijó en 400 hectáreas del área de Monte Caseros que luego se extenderían a espacios similares en Juan Pujol Mocoretá y Bella Vista que son las áreas citrícolas por excelencia de la provincia de Corrientes.
Hablando de patologías vegetales y de sus sistemas curativos no estaría de más que el aporte universitario se ocupe también de los hipotéticos efectos negativos que podría tener el uso de herbicidas y pesticidas en las labores culturales.
No faltan algunas opiniones circulantes por allí en el sentido que entre la utilización de algunos agroquímicos y la aparición flagelante de algunas enfermedades infecciosas podría haber cierta relación. Convendría disipar dudas.
Hace unos años atrás se leía en el diario El País de España que «casi la mitad de las frutas y verduras en los mercados españoles tiene residuos de pesticidas». Se trata de una afirmación alarmante que obliga a hacerse preguntas y a exigir respuestas.


Debates


Por supuesto que entre la industrialización de cualquier rubro agrícola y su producción «natural» se abre un amplio espacio de debate donde muchas veces los criterios científicos quedan pulverizados ante el cruce de intereses contrapuestos.
Hay problemáticas insoslayables que son comunes a todos los productores más allá de sus escalas de producción. Una de ellas es la sujeción en el momento inicial de la siembra a los dictados comerciales de algunas mega-empresas que proveen semillas a partir del manejo monopólico de cierto material genético.
Los cítricos representan un promedio del 29 59% de la producción agrícola de Corrientes tomados los datos que pone a disposición la Dirección de Estadística y Censos de la provincia y que abarcan el período de siete años que va de la campaña 2000/2001 a 2006/2007.
Con esas cifras la producción de los frutales correntinos se ubica como segundo rubro en importancia detrás de los cereales que representaron el 37 57% en ese mismo período. Más abajo se ubican la producción hortícola y los cultivos industriales y oleaginosos.
Con diversos modelos de producción (empresariales familiares o de subsistencia) la citricultura puja por marcar presencia en la economía provincial como un sector dinámico aspirando a superar sus numerosas trabas tecnológicas y de capital.


Otro desafío


He aquí presentado de algún modo otro de los potenciales productivos que la provincia registra en el inventario de su patrimonio. La citricultura debería ser la base de una agroindustria correntina que multiplique por tres el valor de la materia prima que aporta su sector primario.
La buena noticia de la exportación frutal al mercado de Rusia no deja de opacar en algún sentido el hecho que el jugo de esa fruta correntina ya será ruso porque se elaborará en ese país euroasiático.
El complejo industrial junto a los sembradíos (como es el emblemático caso del establecimiento Las Marías en su rubro respectivo por ejemplo) es el paisaje aún pendiente de una economía que aspira a avanzar hacia otros escalones de su crecimiento.
Ese es el sueño colectivo que no debe dejar de marcar al norte en la brújula de Corrientes.



FUENTE: CORRIENTES OPINA

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