Los ministros europeos de Agricultura y Pesca cerrarán un acuerdo sobre la reforma de la organización común del mercado (OCM) de frutas y hortalizas en el Consejo que les reunirá en Luxemburgo entre hoy y mañana. De momento quedan por cerrar los dos importantes temas de calado político el relativo a las ayudas a la transformación y el referente a la gestión de crisis del sector fresco.Se espera que la negociación sea larga y ya se ha advertido a los intérpretes que quizá deban permanecer hasta entrada la madrugada fuentes de la Comisión aseguran que «estamos al 99% de un acuerdo» . Estas mismas fuentes indicaron que al Consejo se llegará con el 95% de los temas cerrados aunque advirtieron que el 5% es el que corresponde precisamente a las ayudas y la gestión de crisis. En cualquier caso apuntaron que existe una «gran voluntad» para acordar la reforma de un sector que representa el 17% de la actividad agrícola europea pero que en la Comunidad Valenciana asciende hasta el 50 o 60% según explicaron fuentes comunitarias. El cambio del régimen actual al futuro que se espera que entre en vigor en enero de 2008 deberá producirse además sin alterar el presupuesto del que dispone el sector actualmente: 700 millones de euros anuales. Para España van más de 480 dentro de los que ya se prevé la inclusión de 37 5 millones anuales para los cítricos. Por lo que respecta a las ayudas la discusión se centrará tanto en el fondo como en la forma de la idea inicial de la Comisión de acabar con las subvenciones para la producción que se destina a la transformación y la instalación de un régimen de pago único. Este planteamiento ha ido evolucionando y la comisaria de Agricultura Mariann Fischer Boel ya ha dicho que está «abierta» a aceptar el periodo de «transición» que piden países como España a condición de que deberá ser «corto» y orientado al fin último de la eliminación total. España por su parte demanda «un periodo de adaptación que dure tres o cuatro años» para los productos de «doble uso» aquellos que pueden destinarse al fresco o al transformado para que haya una ayuda condicionada a una entrega mínima a la industria. Con ello quiere evitar un doble perjuicio: que la industria se quede sin género para transformar debido a que los productores ya no recibirán ayudas para ello y que se produzca una caída de precios en el sector fresco por el aumento de frutas y hortalizas en circulación.
Fuentes diplomáticas descartaron un rodillo en contra de esta propuesta que apoyan algunos países productores como Portugal e Italia y contra la que no parece haber demasiadas oposiciones en el resto. Francia pide que se mantenga el sistema actual lo que abre el debate sobre cuánto deberá durar el periodo de transición y sobre el propio principio de desacoplamiento de la ayuda.
Cofinanciar créditos
En el sector del fresco la discusión se centra en la negativa de la Comisión a que la gestión de crisis se financie con otros recursos que no sean los fondos operativos de las organizaciones de productores (OP) a pesar de las intenciones de países como España para que se cree una línea presupuestaria ad hoc . Bruselas se descolgó la semana pasada con una nueva propuesta: cofinanciar al 50% los intereses que generen los créditos que pidan los productores de frutas y hortalizas para hacer frente a situaciones de crisis. Aunque la Comisión «todavía tiene que desarrollar» esta idea fuentes españolas opinaron que «supone una mejora de la gestión de crisis porque con el pago del 50% de las amortizaciones y los intereses se aumenta la aportación comunitaria» . Esperan que se aplique a todos los productores y no sólo los que se integren en las organizaciones de productores.
También se ha producido una variación respecto a la obligación que quería imponer Bruselas para que el 20% de los fondos operativos se destinase a acciones medioambientales. Finalmente parece que esta propuesta será optativa y se podrá elegir entre ella o el cumplimiento de sólo dos acciones medioambientales.
Clara Pinar Bruselas


