Limón

Durante años el limón fue el producto estrella de la fruticultura argentina. Gracias a las favorables condiciones agroclimáticas de Tucumán, su excelente calidad, empresas integradas, buen nivel tecnológico y coordinación entre los sectores, es una industria muy fuerte. Desde hace dos décadas se mantiene como primera productora e industrializadora de limón del mundo. Pero las últimas campañas se vieron cada vez más complicadas. El favorable panorama mundial que hubo durante muchos años, hizo que se llevara a cabo una fuerte expansión del cultivo en los principales países productores. Pero la creciente competencia empieza a sentirse cada vez más, y siguiendo la lógica del mercado, al superar la oferta la demanda, los precios caen. Por otro lado, aumentan los costos, por lo cual el balance económico se torna negativo. Esto está pasando ahora en Tucumán: este negocio, que brilló durante muchos años, empieza a mostrar su lado negativo. Lo que más se siente son los muy bajos precios que se están manejando en la industria, a la cual se envía el 70% de la producción. Las industrias demandan menos limón y los valores pagados no son rentables.

La otra rama de la actividad, la exportación en fresco, a la cual se destina un tercio de la producción, tampoco se está mostrando como una alternativa muy atractiva y no compensa las pérdidas sufridas con el limón- industria. Los costos internos son muy elevados, la logística complicada, el dólar muy bajo y la competencia en los mercados externos es feroz. Todo esto complica la exportación, como se refleja en la caída de los volúmenes exportados. La campaña 2023 finaliza con un total exportado de 220.000 tons, un 15% menos que en el 2022 y uno de los niveles más bajos de los últimos años. El primer país comprador fue EEUU, que recibió 75.000 tons, el mayor volumen desde que se abrió este mercado hace unos años. Junto con Latinoamérica son los destinos que recibieron más limones que en el 2022. Mientras que los tradicionales, Europa, Rusia y Asia recibieron menos que en el 2022 y que en años previos. A Europa se enviaron 94.000 tons. Este valor está muy lejos del histórico de 150-200.000 tons. Sudáfrica, con su agresiva política comercial, ha desplazado a Argentina de su posición de líder durante la contra-estación europea. En la campaña que acaba de finalizar Sudáfrica aportó 2/3 de los limones australes y Argentina 1/3. Hace pocos años la relación era inversa. Por otro lado, Rusia y sus vecinos no logran recuperarse de sus crisis políticas-económicas y nuevamente solo compraron volúmenes acotados (42.000 tons).

Mandarinas y Naranjas

En contraposición a los limones, la campaña de los cítricos dulces fue positiva. Esto se debió a la buena respuesta del mercado interno. Como consecuencia de los tres años de intensa sequía, la producción de este año fue muy baja. Se estima que la cosecha cayó un 30-40% por debajo de lo habitual. El inicio del año se mostró poco prometedor, pero luego, a medida que se desarrolló la campaña empezó a llover. Las lluvias fueron abundantes, a tal punto que el año finaliza con un exceso hídrico en varias localidades. La fruta, de la cual había menor número por árbol, pudo aprovechar el aporte de agua, adquiriendo una buena calidad interna y externa. El resultado fue una menor cosecha, pero de buena calidad, que se logró vender muy bien en el mercado interno. Los precios superaron a los de otros años (teniendo en cuenta la inflación) y puntualmente también al de otras frutas. Esto no es común, ya que tradicionalmente las mandarinas y naranjas son las frutas más económicas, llegando a valer la mitad de otras frutas. Pero este año compitieron a igual con las peras, manzanas, sandías o uvas.

Por otro lado, y a contramano de lo que está pasando con el limón, la industria procesadora de naranja está en falta con materia prima, por lo cual ofrece precios muy atractivos. La retracción que se está dando en los grandes productores de naranjas, Florida y Brasil como consecuencia de las enfermedades y plagas, llevó a una escasez de naranjas-industria a nivel mundial. Por lo cual hay un gran interés por parte de la industria del jugo por abastecerse de naranjas.

El tercer destino de los cítricos dulces, la exportación en fresco tuvo poca incidencia en la campaña que está por finalizar. La menor producción fue absorbida por el mercado interno o industria, siendo poco atractivo enviarla al exterior. Hace años los cítricos dulces argentinos sufren por su falta de competitividad en los mercados externos (costos internos elevados, restricciones sanitarias, dólar bajo, falta de convenios y tratados con los países compradores, elevados aranceles, etc.). Hace años la exportación de mandarinas se reduce cada vez más. Las 100.000 tons exportadas hace 10 años, se redujeron a 25.000 tons en la actual campaña. A excepción de Latinoamérica, todos los otros destinos recibieron menos que en el 2022 y que en años previos. También las naranjas sufren una retracción de sus exportaciones, pero menos marcada que en caso de las mandarinas. De las 100.000 tons exportadas hace 10 años, se pasó a las 60-80.000 tons. Pero en la campaña que está por finalizar fueron apenas 30.000 tons. También en este caso se redujo la exportación a todos los destinos.

Perspectiva

Luego de muchos años en los que el limón fue la estrella del sector, este año la situación se revirtió y los favorecidos fueron los cítricos dulces. Es muy difícil anticipar si esto se repetirá el año que viene, ya que son muchos los factores que determinan el éxito de una campaña. Pero el panorama actual para el limón es delicado, mientras que el de los cítricos dulces se presenta favorable.

Autor: Ing. Agr. Betina Ernst

Fuente: topinfo.com.ar