Brasil prevé una caída del 13% en la producción de naranja para la campaña 2026/27

El sector citrícola brasileño prevé una producción de naranja inferior para la campaña 2026/27, ya que el Huanglongbing (HLB) sigue afectando a la productividad de los campos, la calidad de la fruta y los costes de producción.

Según Fundecitrus, la producción de naranja en el cinturón citrícola de São Paulo y Triângulo/Suroeste de Minas Gerais se estima en 255,20 millones de cajas de 40,8 kilogramos, lo que supone un descenso del 12,9% respecto a la cosecha anterior de 292,94 millones de cajas y un 14,7% por debajo de la media de los últimos diez años.

El director ejecutivo de Fundecitrus, Juliano Ayres, señala que las condiciones meteorológicas y la presión del HLB siguen incidiendo en el rendimiento de las fincas. «Esta cosecha se ha visto afectada por la variabilidad climática y una mayor presión del greening, lo que ha repercutido en el cuajado, el rendimiento y la caída de fruta. A pesar de las mejoras en el peso medio de la fruta y en el nivel tecnológico de las fincas, la situación exige una gestión rigurosa y un seguimiento continuo», afirma.

Los datos se presentaron durante Expocitros 2026 y Citrus Week 2026, celebradas en Cordeirópolis, en el estado de São Paulo.

Según el consultor citrícola Gilberto Tozatti, la incidencia media de árboles con síntomas en el principal cinturón citrícola de Brasil ha alcanzado el 47,6%, mientras que la severidad media de la enfermedad se sitúa en el 22,7%.

«La severidad representa el grado de deterioro de la planta y está directamente relacionada con la reducción de la producción y el aumento de las pérdidas de fruta», explica Tozatti.

El consultor Hamilton Rocha indica que el HLB, detectado por primera vez en el cinturón citrícola en 2004, se ha extendido a Minas Gerais, Paraná y otras regiones productoras de cítricos. Según Tozatti, más del 50% de la caída prematura de fruta está actualmente vinculada al HLB.

Las estrategias de manejo actuales siguen centradas en la gestión integrada de la enfermedad, el seguimiento de las fincas y el control del psílido Diaphorina citri, el vector asociado a la transmisión del HLB.

En las zonas con menores tasas de infección, los productores están eliminando los árboles infectados e intensificando el control del vector. En las áreas con mayor incidencia, el manejo se orienta a mantener la productividad de las fincas mediante la fertilidad del suelo, la gestión nutricional y la preservación del sistema radicular.

«Lo que podemos hacer actualmente es reducir la velocidad a la que la enfermedad avanza dentro de la finca», señala Rocha.

El agrónomo André Luis Teixeira Creste indica que algunas regiones registran una incidencia de árboles sintomáticos superior al 70%. Según Creste, los protocolos de manejo de fincas incluyen actualmente control químico y biológico, gestión del suelo y prácticas de revitalización de las plantas.

«No existe una solución milagrosa para el control de la enfermedad. Hay que combinar distintas herramientas, entre ellas la gestión del suelo, el control del vector, los productos fitosanitarios químicos y los biológicos», destaca.

El sector también está evaluando nuevas tecnologías, entre ellas el sistema de inyección en tronco Trecise, desarrollado por Invaio Sciences, que administra los principios activos directamente en el sistema vascular de la planta. Según la empresa, esta tecnología permite reducir las dosis de aplicación hasta en un 90% en comparación con otros métodos.

 

Fuente: AgroSpectrum

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