Algunos años sobran, reconoce un productor de cítricos del Cabo que prefiere no ser identificado, «pero este año hemos dado justo en el clavo con los calibres: 74, 88 y 105 en Valencia. Este año la demanda se inclina por la fruta pequeña, y esa fruta tiene dificultades para generar rentabilidad. Hay años en que no te interesa tener tanta, pero este año es exactamente lo que buscan los programas especializados para las máquinas que exprimen zumo en las tiendas».
Las interrupciones en el puerto de Durban podrían suponer un riesgo para las últimas Valencia que salen del país, al concentrar en el mercado una cantidad desproporcionada de cítricos en un mismo momento.
Una temporada irregular por lluvias «anormales»
En la finca, perdieron mucho tiempo a causa de las lluvias «anormales» registradas a finales del verano, aunque el productor señala que, como contrapartida, si habitualmente riegan casi todas las semanas durante el invierno, llevan tres meses sin necesitar aplicar ni una gota de agua.
Toda esa lluvia llegó en el momento justo para los limones, y la fruta ganó un milímetro extra que, según explica, marca una diferencia enorme en el rendimiento. Sin embargo, los conflictos bélicos se interpusieron en la comercialización de una cosecha de limón excelente. «A principios de año teníamos muchas ganas de arrancar con los limones, pero ese mercado se hundió por completo hacia mediados de la temporada».
Añade que Rusia, que siempre había absorbido una parte considerable de su producción, parece haber reducido significativamente su actividad.
«Al menos hay algo que esta temporada va a dar buenos retornos, y son las mandarinas tardías en Europa. Ahora mismo está un poco parada la cosa por las vacaciones, pero cuando los niños vuelvan al colegio, tanto el zumo de naranja como las mandarinas tardías irán bien».
Fuente: freshplaza.es

