Pulverizando el follaje con nitrógeno para provocar un stress similar al que el invierno imprime a las plantas investigadores de la UNL lograron que cultivos experimentales de mandarinas y naranjas produzcan más flores y eleven en un 30% rendimiento.
Las pruebas se realizaron sobre frutales de mandarinas tempranas tipo Satsuma que entran al mercado a fines de marzo y sobre naranjas tempranas New Hall que se comercializan a principios del mes de abril.
El profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNL Rubén Pilatti parte del proyecto de investigación estima la técnica puede aplicarse a la región ya que soportaría son problemas rindes de «50 toneladas de frutas por hectárea».
«Esta cifra puede conseguirse con cualquier método de fertilización pero el asunto aquñi es el de definir con qué costos con qué dosis y con qué riesgos de contaminación» dijo el investigador.
Nitrógeno por «estrés»
Cuando comenzaron las investigaciones los científicos creían que sólo con aplicar nitrógeno a las hojas se aumentaría la disponibilidad de nutrientes y por consiguiente incrementaría la producción sin embargo las pruebas demostraron otra cosa.
La producción de frutos de citrus se define en la floración de primavera. En este sentido la hipótesis del equipo de Pilatti era que en invierno el suelo no posee la temperatura adecuada para que las raíces absorban eficientemente los nutrientes.
Es por eso que supusieron que si le suministraban nitrógeno a las hojas donde la temperatura es superior se podría determinar una mejor producción. Luego de tres años de pruebas el método funcionó y la producción mejoró hasta un 30 por ciento.
Sin embargo los investigadores observaron que la hipótesis era errónea ya que nuevos estudios internacionales demostraban que el nitrógeno en las hojas no sólo sirve para la producción de fruta sino que además causa un «estrés» que incrementa la floración.
«El método funciona no porque al cultivo le falte nitrógeno sino porque a través de la fertilización con urea que contiene ese nutriente le estamos produciendo un estrés con amoníaco y la planta responde aumentando la cantidad de flores» explicó Pilatti.
«Es una reacción similar a la que producen las bajas temperaturas del invierno o el estrés hídrico» señaló.
Más producción menos contaminación<>
El equipo concluyó en que la tecnología sirve para el aumento de la producción pero no debe ser pensada como un complemento de la fertilización del suelo sino como un «estímulo» lo cual implica que las dosis de fertilización necesarias podrían ser aún más bajas que las previstas.
Pilatti aseveró también que la fertilización foliar es una metodología que a nivel mundial está reemplazando en parte la aplicación en suelo que según las dosis y lluvias puede contaminar las napas freáticas.
El especialista estimó que su aplicación masiva en las regiones productoras de Entre Ríos y Corrientes la contaminación de las aguas subterráneas será menor. No obstante las previsiones son válidas dado que la explotación de citrus apunta a expandirse.
La contaminación se produce por la aplicación de grandes cantidades de urea que contiene un 50% de nitrógeno que con las lluvias se filtra a las napas. Al utilizar la fertilización foliar los perjuicios de posibles contaminaciones son bajas porque disminuye la posibilidad de lavado y las cantidades aplicadas son menores.
FUENTE: MOMARANDU


