¡ Ganamos todos !

Es muy importante que se promueva la ingesta de frutas y verduras como una premisa para poner en marcha una mayor producción en el campo. También es necesaria la difusión de las bondades del consumo de cinco raciones diarias para la salud humana. El efecto positivo se traduce también en la generación de mano de obra. La demanda industrial y el mayor movimiento de los mercados de consumo internos.

El mes pasado se desarrolló en las provincias de Río Negro San Juan y Tucumán la primera exposición itinerante del sector frutihortícola del país denominada «Profrutal 09». En esa oportunidad el presidente de la Fundación 5 al Día Mariano Winograd sostuvo que en la Argentina todos los productores ponen especial énfasis en la producción fruti hortícola para la exportación contemplando el cumplimiento de todos los protocolos de calidad internacionalmente exigidos. Y que la energía están centradas en las ventas a ultramar y en la industria.
 No obstante el especialista sostuvo que uno de los grande pilares olvidados por el Estado y por el productor argentino a lo largo y ancho del país es la producción de frutas y de hortalizas para el mercado interno. Y en esto hay coincidencia con la mayoría de los productores del sector que opinan que una de las tres patas de cualquier proceso productivo tendría que ser la producción para exportación para la industria y para el mercado interno.
Los tres destinos que están actualmente muy desarrollados son  en sectores como la citricultura la vitivinicultura los frutales de verano  y en menor cuantía otros como la frutilla y arándanos con exportación en fresco el industrial en cuyo caso también se destaca una salida comercial en el mercado interno.
También la gente del campo comparte los dichos de Winograd referidos a que al país le hace falta una política concreta para el desarrollo tanto de la producción primaria de hortalizas y de frutas como también un estudio profundo entre la población tendiente a concientizarla sobre la importancia que se le asigna para la salud humana el consumo de frutas y hortalizas. Estas recomendaciones son difundidas con amplitud por la


«Fundación 5 al día».



Con estas premisas se trata de motivar el consumo de por lo menos cinco raciones por día de frutas y de hortalizas. Es en los sectores más vulnerables como la niñez y la ancianidad en donde la ingesta de productos frescos del agro tendrían que estar más arraigados debido a los beneficios que estos generan sobre la salud de los consumidores. Son alimentos naturales y saludables por excelencia.
Que la población conozca la bondades del consumo de estos productos así también cómo se producen y en qué momento del año -la estacionalidad- pueden llegar a las mesas de la gente. Esto llevarían quizás a provocar el interés por su consumo y moverían un sistema productivo que hoy está sub utilizado en el país como consecuencia de la baja producción de frutas y hortalizas. Y más aún de su bajo consumo en el meracado doméstico.
En Tucumán la producción de hortalizas de berries y de cítricos constituyen cultivos tradicionales y de fácil acceso para la población en su conjunto. Pero la falta de interés por los vegetales hace que la demanda local sea muy escasa y poco interesante. En Europa que es una de las regiones del mundo en donde más se promociona el consumo de frutas y hortalizas: se consumen en el orden de los 250 gramos por persona y por día.  La OMS remarca la conveniencia de alcanzar los 425 gramos por persona y por día y esto se logra con las cinco raciones que propone la Fundación 5 al Día. Esto que parecería ser un número frío constituye la cifra mínima necesaria para que el consumidor logre una alimentación saludable.
Consumir frutas y hortalizas es estar al día con la salud y lograr un aspecto primordial de una vida saludable. Por el interés que representa para la producción de frutas y hortalizas para una región lo que conlleva a generar una importante cantidad de trabajo y mano de obra por un lado y a una fácil disponibilidad de dichos productos entre la población que habita en las zonas cercanas de producción por el otro.
En la actualidad existen algunos programas nacionales tendientes a transferir tecnología a pequeños productores como el «Pro Huerta del INTA» cuyos resultados son buenos pero no los suficientes como para revertir la indiferencia entre la población rural en su conjunto para producir esos productos como también para la población urbana para consumirlos.
Lógicamente que todo este proceso debe tender a capacitar al productor para que trabaje con las máximas normas que garanticen  inocuidad al consumidor es decir   la seguridad alimentaria de lo que consume y que los productos estén libre de plaguicidas tóxicos o respeten el límite máximo de residuos para cada cultivo y producto exigidos por el Senasa. Y esto se deberá controlar con gran énfasis en los cultivos hortícolas intensivos como la frutilla o la producción en invernaderos (tomate pimiento berenjena etc.).  Lo mismo se debería buscar con el manejo cultural para un mínimo impacto ambiental. El nivel de producción primaria y de consumo de frutas y hortalizas en Tucumán está en pañales y es allí donde se deberá apuntar el foco del objetivo con nuevas políticas de fomento a la producción y al consumo de alimentos naturales.


 


FUENTE: LA GACETA RURAL

¡ Ganamos todos !

Es muy importante que se promueva la ingesta de frutas y verduras como una premisa para poner en marcha una mayor producción en el campo. También es necesaria la difusión de las bondades del consumo de cinco raciones diarias para la salud humana. El efecto positivo se traduce también en la generación de mano de obra. La demanda industrial y el mayor movimiento de los mercados de consumo internos.

El mes pasado se desarrolló en las provincias de Río Negro San Juan y Tucumán la primera exposición itinerante del sector frutihortícola del país denominada «Profrutal 09». En esa oportunidad el presidente de la Fundación 5 al Día Mariano Winograd sostuvo que en la Argentina todos los productores ponen especial énfasis en la producción fruti hortícola para la exportación contemplando el cumplimiento de todos los protocolos de calidad internacionalmente exigidos. Y que la energía están centradas en las ventas a ultramar y en la industria.
 No obstante el especialista sostuvo que uno de los grande pilares olvidados por el Estado y por el productor argentino a lo largo y ancho del país es la producción de frutas y de hortalizas para el mercado interno. Y en esto hay coincidencia con la mayoría de los productores del sector que opinan que una de las tres patas de cualquier proceso productivo tendría que ser la producción para exportación para la industria y para el mercado interno.
Los tres destinos que están actualmente muy desarrollados son  en sectores como la citricultura la vitivinicultura los frutales de verano  y en menor cuantía otros como la frutilla y arándanos con exportación en fresco el industrial en cuyo caso también se destaca una salida comercial en el mercado interno.
También la gente del campo comparte los dichos de Winograd referidos a que al país le hace falta una política concreta para el desarrollo tanto de la producción primaria de hortalizas y de frutas como también un estudio profundo entre la población tendiente a concientizarla sobre la importancia que se le asigna para la salud humana el consumo de frutas y hortalizas. Estas recomendaciones son difundidas con amplitud por la


«Fundación 5 al día».



Con estas premisas se trata de motivar el consumo de por lo menos cinco raciones por día de frutas y de hortalizas. Es en los sectores más vulnerables como la niñez y la ancianidad en donde la ingesta de productos frescos del agro tendrían que estar más arraigados debido a los beneficios que estos generan sobre la salud de los consumidores. Son alimentos naturales y saludables por excelencia.
Que la población conozca la bondades del consumo de estos productos así también cómo se producen y en qué momento del año -la estacionalidad- pueden llegar a las mesas de la gente. Esto llevarían quizás a provocar el interés por su consumo y moverían un sistema productivo que hoy está sub utilizado en el país como consecuencia de la baja producción de frutas y hortalizas. Y más aún de su bajo consumo en el meracado doméstico.
En Tucumán la producción de hortalizas de berries y de cítricos constituyen cultivos tradicionales y de fácil acceso para la población en su conjunto. Pero la falta de interés por los vegetales hace que la demanda local sea muy escasa y poco interesante. En Europa que es una de las regiones del mundo en donde más se promociona el consumo de frutas y hortalizas: se consumen en el orden de los 250 gramos por persona y por día.  La OMS remarca la conveniencia de alcanzar los 425 gramos por persona y por día y esto se logra con las cinco raciones que propone la Fundación 5 al Día. Esto que parecería ser un número frío constituye la cifra mínima necesaria para que el consumidor logre una alimentación saludable.
Consumir frutas y hortalizas es estar al día con la salud y lograr un aspecto primordial de una vida saludable. Por el interés que representa para la producción de frutas y hortalizas para una región lo que conlleva a generar una importante cantidad de trabajo y mano de obra por un lado y a una fácil disponibilidad de dichos productos entre la población que habita en las zonas cercanas de producción por el otro.
En la actualidad existen algunos programas nacionales tendientes a transferir tecnología a pequeños productores como el «Pro Huerta del INTA» cuyos resultados son buenos pero no los suficientes como para revertir la indiferencia entre la población rural en su conjunto para producir esos productos como también para la población urbana para consumirlos.
Lógicamente que todo este proceso debe tender a capacitar al productor para que trabaje con las máximas normas que garanticen  inocuidad al consumidor es decir   la seguridad alimentaria de lo que consume y que los productos estén libre de plaguicidas tóxicos o respeten el límite máximo de residuos para cada cultivo y producto exigidos por el Senasa. Y esto se deberá controlar con gran énfasis en los cultivos hortícolas intensivos como la frutilla o la producción en invernaderos (tomate pimiento berenjena etc.).  Lo mismo se debería buscar con el manejo cultural para un mínimo impacto ambiental. El nivel de producción primaria y de consumo de frutas y hortalizas en Tucumán está en pañales y es allí donde se deberá apuntar el foco del objetivo con nuevas políticas de fomento a la producción y al consumo de alimentos naturales.


 


FUENTE: LA GACETA RURAL

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