España: Mayor precio por menor cantidad la realidad de la citricultura

La mejora de precios compensa la bajada del 35% de la cosecha citrícola. Las cuadrillas trabajan diariamente en los huertos de la SAfor recogiendo la naranja aunque el clima inestable está dificultando las salidas las últimas semanas.Tres meses después del inicio de una nueva campaña citrícola los agricultores comienzan ya a realizar las valoraciones de la cosecha de las variedades primerizas que ya está a punto de concluir coincidiendo con las Navidades.

Este año el comercio se ha mostrado mucho más receptivo a la hora de marcar precios. Si bien en las últimas campañas predominaba la práctica de a com ixquen es decir no marcar precios hasta que no concluya la comercialización este año parece que todas las negociaciones llegan a buen puerto con cuantías concretadas desde el principio.

Sólo eso ya es un cambio positivo. Pero además se da la circunstancia de que esos precios son bastante más elevados que los del año anterior con lo que el sector en general y el mercado nacional e internacional se muestra animado.

Pero no se deben tirar cohetes al aire. Los verdades artífices los responsables directos de la producción de la fruta no han visto variada su situación respecto al resto de campañas.

El propio vicepresidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) Felipe Joan así lo señaló ayer: «Al final el dinero que le queda en el bolsillo al agricultor es el mismo».

Ya no sólo por la constante subida de los gastos sino en este caso concreto por la reducción de hasta el 35% de la cosecha en determinadas zonas como la Valldigna.

Las causas son varias pero se remontan todas a la pasada temporada cuando comienza realmente el proceso de crecimiento de los árboles.

En primer lugar las intensas lluvias del mes de marzo que encharcaron muchos huertos y acabaron por podrir gran parte de las flores. Con ello ya se interrumpió una parte importante de la germinación de la planta.

Otros tantos ejemplares quedaron «ciegos» y no florecieron aunque meses después todavía no tienen claro cuáles fueron las causas. Pero la cuestión es que ellos tampoco han dado frutos.

Y por último los granizos del mes de mayo que también hicieron mucho daño en numerosas zonas de la Safor.

A principios de esta temporada aproximadamente por el mes de septiembre el presidente de la Generalitat Francisco Camps advirtió de la reducción en un 20% de la producción de naranjas.

Sin embargo esa cifra se ha disparado ahora que realmente se comprueba la cantidad de fruta que ha crecido y además está en condiciones de ser recogida para comercializar. Y se ha mermado entre un 30 y un 35%.

Aunque era una situación previsible dada la climatología de los meses previos al verano. No en vano es una situación generalizada en todos los municipios dedicados a este sector.

Sin navelina
En la Cooperativa de Villalonga la situación se mantiene pese a los pequeños obstáculos. También han sufrido la reducción de producción pero el principal problema al que se enfrentan es la escasez de navelina antes una de las más abundantes.

El no cultivarla sumado al incremento registrado en los nuevos importadores de Sudáfrica hace que el mercado local esté bastante parado.

«Han tenido una producción enorme y no para de llegar con lo que no somos competitivos en el mercado» explicó el gerente de la cooperativa Javier Muñoz.

A todo eso se añade además una cierta apatía en el consumo. «Sólo hay que ver los campos. Lo normal en esta época es ver una actividad frenética en los huertos y no es lo que está sucediendo ahora» añadió Muñoz.

El delegado de AVA en Oliva Vicent Faro destacó que la recogida se está llevado a cabo a un ritmo quizá algo ralentizado aunque esto se compensa con esa reducción de la producción.

«Como se recoge despacio pero hay menos eso facilita que se venda todo porque no hay demasiada oferta al mismo tiempo. Está siendo un proceso muy gradual» explicó Faro.

Por lo que se refiere a los precios se mantiene también la tónica general. En la clementina por ejemplo «no son tan catastróficos como el año pasado pero no se compensa porque el consumo está parado» añadió el gerente de la cooperativa de Villalonga.

En clementinas oscilan entre los 2 5 y los 3 5 euros por arroba y en las naranjas se reduce un poco por ser de mayor tamaño entre los 2 y los 2 5 euros. «Los mismos que hace diez años» afirmó Faro.

Ahora es la época de las clemenvilla queda alguna partida de navelina y ya empiezan a recoger las primeras ortaniques y salustianas. Pasadas las fiestas navideñas será el turno de las navel.

Las heladas de los últimos días han pasado casi inadvertidas por las tierras de la Safor. Ha helado «donde ya no quedan naranjos y ahora sólo hay chalés».

De hecho la bajada brusca de las temperaturas ha sido muy bien recibida por los agricultores ya que hace apenas una semana todavía había quien tenía que echar mano del riego por goteo.

A pesar de que en octubre y noviembre hubo abundantes lluvias que rellenaron los acuíferos y ahorraron muchos días de riego la siguiente inclemencia meteorológica fueron fuertes rachas de viento. Éstas resecaron mucho la tierra y con la subida de las temperaturas fue necesaria la intervención para no perder los cultivos.

«Esta temporada sin duda está marcada por el tiempo. Ahora estamos a 2-3 grados y parece que la situación se estabiliza un poco» señaló el portavoz de la asociación agraria en Oliva.

Vicent Faro comentó también la oleada de robos en huertos que están sufriendo las comarcas centrales en las últimas semanas.

Por el momento la Safor se salva salvo algunos casos aunque reconoció la gran desprotección que sufre el campo valenciano tras la desaparición de la figura del guardia rural.

fuente: Las Provincias

España: Mayor precio por menor cantidad la realidad de la citricultura

La mejora de precios compensa la bajada del 35% de la cosecha citrícola. Las cuadrillas trabajan diariamente en los huertos de la SAfor recogiendo la naranja aunque el clima inestable está dificultando las salidas las últimas semanas.Tres meses después del inicio de una nueva campaña citrícola los agricultores comienzan ya a realizar las valoraciones de la cosecha de las variedades primerizas que ya está a punto de concluir coincidiendo con las Navidades.

Este año el comercio se ha mostrado mucho más receptivo a la hora de marcar precios. Si bien en las últimas campañas predominaba la práctica de a com ixquen es decir no marcar precios hasta que no concluya la comercialización este año parece que todas las negociaciones llegan a buen puerto con cuantías concretadas desde el principio.

Sólo eso ya es un cambio positivo. Pero además se da la circunstancia de que esos precios son bastante más elevados que los del año anterior con lo que el sector en general y el mercado nacional e internacional se muestra animado.

Pero no se deben tirar cohetes al aire. Los verdades artífices los responsables directos de la producción de la fruta no han visto variada su situación respecto al resto de campañas.

El propio vicepresidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) Felipe Joan así lo señaló ayer: «Al final el dinero que le queda en el bolsillo al agricultor es el mismo».

Ya no sólo por la constante subida de los gastos sino en este caso concreto por la reducción de hasta el 35% de la cosecha en determinadas zonas como la Valldigna.

Las causas son varias pero se remontan todas a la pasada temporada cuando comienza realmente el proceso de crecimiento de los árboles.

En primer lugar las intensas lluvias del mes de marzo que encharcaron muchos huertos y acabaron por podrir gran parte de las flores. Con ello ya se interrumpió una parte importante de la germinación de la planta.

Otros tantos ejemplares quedaron «ciegos» y no florecieron aunque meses después todavía no tienen claro cuáles fueron las causas. Pero la cuestión es que ellos tampoco han dado frutos.

Y por último los granizos del mes de mayo que también hicieron mucho daño en numerosas zonas de la Safor.

A principios de esta temporada aproximadamente por el mes de septiembre el presidente de la Generalitat Francisco Camps advirtió de la reducción en un 20% de la producción de naranjas.

Sin embargo esa cifra se ha disparado ahora que realmente se comprueba la cantidad de fruta que ha crecido y además está en condiciones de ser recogida para comercializar. Y se ha mermado entre un 30 y un 35%.

Aunque era una situación previsible dada la climatología de los meses previos al verano. No en vano es una situación generalizada en todos los municipios dedicados a este sector.

Sin navelina
En la Cooperativa de Villalonga la situación se mantiene pese a los pequeños obstáculos. También han sufrido la reducción de producción pero el principal problema al que se enfrentan es la escasez de navelina antes una de las más abundantes.

El no cultivarla sumado al incremento registrado en los nuevos importadores de Sudáfrica hace que el mercado local esté bastante parado.

«Han tenido una producción enorme y no para de llegar con lo que no somos competitivos en el mercado» explicó el gerente de la cooperativa Javier Muñoz.

A todo eso se añade además una cierta apatía en el consumo. «Sólo hay que ver los campos. Lo normal en esta época es ver una actividad frenética en los huertos y no es lo que está sucediendo ahora» añadió Muñoz.

El delegado de AVA en Oliva Vicent Faro destacó que la recogida se está llevado a cabo a un ritmo quizá algo ralentizado aunque esto se compensa con esa reducción de la producción.

«Como se recoge despacio pero hay menos eso facilita que se venda todo porque no hay demasiada oferta al mismo tiempo. Está siendo un proceso muy gradual» explicó Faro.

Por lo que se refiere a los precios se mantiene también la tónica general. En la clementina por ejemplo «no son tan catastróficos como el año pasado pero no se compensa porque el consumo está parado» añadió el gerente de la cooperativa de Villalonga.

En clementinas oscilan entre los 2 5 y los 3 5 euros por arroba y en las naranjas se reduce un poco por ser de mayor tamaño entre los 2 y los 2 5 euros. «Los mismos que hace diez años» afirmó Faro.

Ahora es la época de las clemenvilla queda alguna partida de navelina y ya empiezan a recoger las primeras ortaniques y salustianas. Pasadas las fiestas navideñas será el turno de las navel.

Las heladas de los últimos días han pasado casi inadvertidas por las tierras de la Safor. Ha helado «donde ya no quedan naranjos y ahora sólo hay chalés».

De hecho la bajada brusca de las temperaturas ha sido muy bien recibida por los agricultores ya que hace apenas una semana todavía había quien tenía que echar mano del riego por goteo.

A pesar de que en octubre y noviembre hubo abundantes lluvias que rellenaron los acuíferos y ahorraron muchos días de riego la siguiente inclemencia meteorológica fueron fuertes rachas de viento. Éstas resecaron mucho la tierra y con la subida de las temperaturas fue necesaria la intervención para no perder los cultivos.

«Esta temporada sin duda está marcada por el tiempo. Ahora estamos a 2-3 grados y parece que la situación se estabiliza un poco» señaló el portavoz de la asociación agraria en Oliva.

Vicent Faro comentó también la oleada de robos en huertos que están sufriendo las comarcas centrales en las últimas semanas.

Por el momento la Safor se salva salvo algunos casos aunque reconoció la gran desprotección que sufre el campo valenciano tras la desaparición de la figura del guardia rural.

fuente: Las Provincias

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