Leíamos con sorpresa y cierta admiración una noticia aparecida esta semana en prensa en la que se anunciaba la prohibición por parte de China de importar cítricos procedentes de EE. UU. y más concretamente de California. El motivo es que se ha detectado una partida infestada con Ceratitis capitata vulgarmente conocida como la mosca de la fruta.El asombroso veto chino a las naranjas americanas tiene varias lecturas. ¿Cómo es posible que EE. UU. exporte fruta infectada con la mosca cuando desde el Departamento de Agricultura de este país (USDA) siempre han negado que tuvieran semejante plaga?
El hecho viene a confirmar que los americanos que dominan como nadie los canales de información para luego poder justificar sus propios vetos a productos foráneos nos han estado mintiendo todo este tiempo haciéndonos creer que sus plantaciones están limpias de mosca. No creo que los inspectores chinos sean tan maquiavélicos y atrevidos como para inventarse la existencia de Ceratitis en la mencionada partida.
Cada vez se nos revela con mayor claridad que lo del boicot americano a las clementinas valencianas y por extensión a las españolas fue una estrategia comercial para que no exportásemos más fruta de la que a ellos les interesa. Es decir los inspectores del USDA dejan entrar clementinas hasta un umbral asumible por ellos a partir del cual empieza a dañar su mercado ¿Se imaginan a las autoridades españolas o europeas tomando medidas semejantes para proteger los intereses de sus agricultores? Yo no.
Aquel veto nos hizo cambiar todo un protocolo de exportación por el que pasamos estrictos controles para valorar la calidad de la fruta que exportamos. Hoy podemos decir que nuestros citricultores producen con garantía y que es imposible que cualquiera de nuestras partidas esté infectada. Sin embargo no hemos podido evitar una plaga que hemos denunciado y que fue detectada la primera quincena de julio por la Conselleria de Agricultura merced a las actuaciones de inspección del Plan de Vigilancia Fitosanitaria. Se trata del “Coccus pseudomagnoliarum” encontrada en plantaciones de cítricos de Camp del Tùria y que es una cochinilla similar a la caparreta con caparazón en su fase adulta que se adhiere a las ramas y bajo los cuales depositan miles de huevos.
Es de suma importancia el control de todas las importaciones de frutos y que la entrada de material vegetal no se haga de manera descontrolada. En nuestro caso lo que pasa es que las autoridades europeas y españolas no le dan a este tema la importancia que tiene.
Me gustaría denunciar un hecho que está ocurriendo en nuestros puertos. En lo que va de año en comparación al anterior las importaciones de cítricos desde Sudamérica a Europa de limón y pomelo han sufrido una bajada espectacular en los puertos valencianos y españoles. Estas importaciones se incrementan sin embargo en otros puertos de Holanda Grecia e Italia. Esto quiere decir que los mencionados exportadores huyen de nuestros puertos donde hay más control para meter la fruta a través de países más permisivos.
El hecho de que otros no lo hagan bien no puede ser excusa para que nosotros no lo hagamos como debemos. Sabiendo de la gravedad del problema está claro que tenemos que continuar trabajando juntos el sector citrícola y la Administración para garantizar que lo que enviamos está exento de cualquier plaga o enfermedad de cuarentena especialmente de mosca de la fruta y ello significa que cada uno hemos de cumplir con nuestras responsabilidades en el control en el campo aunque resulte difícil y costoso.
Esperemos que toda la investigación llevaba a cabo en estos últimos años nos permita pronto una reducción del número de tratamientos y que utilizando machos estériles trampas y algún nuevo insecticida de baja toxicidad pero más persistente que los que hay ahora se ataje la plaga pero mientras tanto no hay que bajar la guardia.


