Economía: Los acercamientos a Estados Unidos de los dos socios menores del Mercado Común Sudamericano Uruguay y Paraguay pusieron en riesgo la continuidad del proceso de integración de un bloque regional que desde 1996 encontró más divergencias que puntos en común.Luego de casi 20 años el bloque regional exhibe fisuras que resultan cada vez más difíciles de disimular.
El aval gubernamental para la instalación de papeleras en la localidad uruguaya de Fray Bentos tensó los hilos de la diplomacia con Argentina y por otra parte las declaraciones del titular de la cartera de Economía oriental Danilo Astori sobre la intención de firmar un tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos contribuyeron a que Latinoamérica viera con preocupación la posibilidad de que el único mercado común de la región pueda fracturarse.
Los ministros del presidente uruguayo Tabaré Vázquez enseguida salieron a desmentir diplomáticamente esta versión para calmar las aguas entre ambas costas del Río de la Plata. Vale recordar que ninguno de los países con estatus de socio dentro del Mercosur (Argentina Brasil Uruguay y Paraguay) puede firmar un TLC sin consentimiento de los demás.
Mientras tanto la primera imagen al llegar al aeropuerto internacional de Asunción es un avión Hércules de la Marina norteamericana estacionado a un costado de la pista. En las últimas semanas una de las tareas del presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos fue desmentir la posibilidad de un acuerdo comercial de liberalización de la economía con Estados Unidos.
Paraguay pronuncia fuertes críticas hacia la integración y apertura de mercados de la región. El viceministro de Industria y Comercio Raúl Cano Ricciardi confirmó en diálogo exclusivo con El Tribuno que su país «está viendo alguna alternativa dentro del marco jurídico establecido» para comerciar con otros mercados. La principal crítica del ministerios de Industria y Comercio es la reticencia que ofrece el Mercosur para insertar productos de valor agregado.
A modo de ejemplo actualmente a la economía paraguaya le es más fácil insertar jugos cítricos en el mercado asiáticos que en el Mercosur ya que tanto Argentina como Brasil tienen el doble de exigencias bromatológicas.
El modelo europeo de integración
Los países de América Latina miran hacia la Unión Europea (UE) como ejemplo máximo de integración que nació hace más de 50 años con el objetivo de crear un mercado común. Hacia el año 2002 la UE llegaba a su esplendor: mantenía una moneda común (el Euro) una bandera un parlamento conjunto y una economía integrada dispuesta a negociar con otros bloques.
Todo esto con quince países doce lenguas distintas y culturas tan diversas como la francesa y la turca. «La UE entendió el mensaje de la globalización y gestiona sus política como un bloque Estado-Nación para contrarrestar las tendencias actuales hacia una economía hegemónica» dice el sociólogo chileno Manuel Antonio Garretón especialista en integración regional.
Hasta el momento el Mercosur ha representado un submodelo de desarrollo económico que con cuatro países y dos lenguas sufrió sucesivas crisis económicas y de representación política al mismo tiempo de no haber podido congeniar estrategias serias de desarrollo comercial e industrial que lograran dieran impulso a las economías de todos sus países miembros.
La última visita del presidente Néstor Kirchner a Brasilia para fortalecer el Mercosur sirvió para congeniar políticas comerciales con Brasil pero ni los presidentes ni cancilleres de los otros dos países miembros pudieron opinar sobre cómo avanzar en este sentido.
Kirchner dedicó unas palabras en su viaje a Brasil que dejaron entreabierto al proceso de integración: «es necesario abocarse al logro de un acceso al mercado ampliado perfeccionando la unión aduanera» dijo. Las críticas del empresariado paraguayo y uruguayo no cesaron siguen pidiendo un ingreso más directo al mercado ampliado.
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