Por la disminución de aranceles, cada vez más productos frescos se consiguen más baratos en los mercados de concentración y crecen las importaciones.
Para tener una idea de la diferencia de precios de los productos que vienen desde el otro lado del mundo y cómo puede afectar a la producción local, Hervas explicó que los limones que en su momento llegaron en contraestación desde España y Egipto, lo hicieron a 0,86 centavos de dólar a precio nacionalizado. En tanto, los que entraron desde Chile y Brasil estaban a un valor de U$S1,43. “Importar estos productos tiene costos muy bajos y posee beneficios que ha dado el Gobierno”, explicó la gerenta de Defimen.
Mario Bustos Carra, presidente de la Cámara de Exportadores de Cuyo, destacó que la facilitación de las importaciones ha sido, por un lado, buena para los sectores productivos. Esto en el sentido de que la flexibilización en el ingreso de repuestos que afectaban a las cadenas de valor y que o no se conseguían o eran excesivamente caros. “Por el otro, han empezado a ingresar bines elaborados que compiten contra una producción que en el caso de alimentos y bebidas suma un 50% de impuestos”, expresó el empresario.
Pérdidas y complejo equilibrio
La situación de productores, vendedores y los que están en medio de la cadena no es sencilla ya que la balanza tiene varios condimentos. El primero es que pese a que existen las cámaras frigoríficas y parte de la fruta se puede guardar, esto no solo tiene un tiempo de vencimiento sino también un costo. Precio que luego deberá trasladarse cuando llegue un mejor momento para vender. El segundo tiene que ver con la baja en la demanda y en el consumo que impide trasladar a precios la suba de costos. En esta ecuación, la factura de la electricidad es una de las de mayor peso.
“No estamos en contra de la competencia de afuera, pero nos cuesta mucho igualar esos precios”, comentó Eduardo, un productor y vendedor de uva que no solo comercializa en Mendoza sino también en el sur del país. Tanto él como Brian –quien vende cítricos y mandarinas en el Mercado Cooperativo del Acceso Este– comentaron que el año pasado no llegaban de otros países la fruta en fresco. En el caso de la mandarina, Brian contó que había ingresado desde Egipto en el verano –cuando no hay producción en el Norte argentino, desde donde llega este cítrico.
Desde Argenfruit, una empresa acostumbrada a importar frutas que no se producen habitualmente en el país, comentaron que aunque parezca lejos es muy factible y habitual el ingreso de kiwi de Italia o de Grecia. La banana de Ecuador o Bolivia y la palta de Chile son habituales en las verdulerías locales. Sin embargo, este año también se vio más el tomate chileno. Con relación a los precios, desde esta empresa destacaron que hay que tener en cuenta el valor internacional en el que inciden las cosechas, faltantes y demandas.
Por la temporada, se prevén aumentos
“Si el Paso Cristo Redentor cierra, es probable que entre menos fruta e impacte en los precios”, explicaron el Mercado del Acceso Este. Agregaron que el consumo está bajo por lo que habrá que equilibrar los tantos. Sobre este punto, Omar Carrasco –presidente de la Cámara Frutihortícola de Cuyo– recomendó a los consumidores caminar y no convalidar precios altos. Debido a la dificultad de vender, el especialista también aconsejó a las familias unirse para comprar al por mayor con el fin de abaratar costos.
Carrasco expresó que la suba de precios es habitual en Mendoza en la temporada invernal debido a que prácticamente no hay producción local y debe traerse de otros lados. Con excepción de las hortalizas de hoja como la acelga y la lechuga, ahora todo comienza a llegar desde el Norte. También aparecen productos que estaban guardados en las cámaras frigoríficas por este tema. El referente del Cámara Frutihortícola comentó que el clima también ha afectado algunas producciones norteñas, pero habrá que esperar a ver cómo impacta esta situación en los cultivos y, por tanto, en los precios.
Fuente: losandes.com.ar



