Bioetanol de cítricos: Inflación energía y agricultura van de la mano

La economía es el resultado de vasos comunicantes. La inflación se dispara por el alza del crudo y al buscar alternativas a éste son también los alimentos los que suben. El uso energético del cereal para biocombustibles ayuda a entender tal fenómeno. La Co­mu­ni­tat ha demostrado esta semana tener un papel destacado en este proceso y en 2006 volvió a disparar su crecimiento en energías alternativas. Tras el boom de la eólica y el gas ahora se vive en nuestras tierras el de la energía solar y los cítricos que ahora tanto preocupan por papel inflacionista tomarán el relevo en breve con el bioetanol.La Navidad y sus fastos culinarios han sorprendido a los consumidores con una in­fla­ción disparada que holgadamente supera el 4% pero que en el caso de los alimentos se si­túa en cifras astronómicas como el 18 31% de la carne de pollo el 11 84% de los hue­­vos o el 23 73% de la leche. Todos éstos productos tienen un origen común: proceden de la ganadería que es la que más sufre el alza del 40% generada en un año en el precio del cereal con el que se elaboran los piensos que dan de comer a los animales.

Pero a este proceso se está sumando con protagonismo propio la fruta más consumida los cítricos que acumulan igualmente una subida interanual del entorno del 8-10%. La primera región productora de Europa y la más exportadora del mundo la Comunitat vive con intensidad este debate sobre los alimentos casi tanto como la propia ONU que a través de la FAO denunció también el martes que la espiral en la que nos encontramos puede suponer una incomodidad seria para los consumidores oc­ci­den­tales pero puede agravar el hambre en el tercer mundo. AVA-ASAJA ponía el lunes el dedo en la llaga al advertir que el verdadero debate sobre los “abusivos” márgenes comerciales que tanto inciden en la conformación de los precios de los productos básicos sólo se suscita cuando los precios de éstos se disparan disipándose al poco de volver a sus cauces.

Con los ganaderos en la calle reclamando soluciones para la crisis más grave de su his­to­ria parece claro que su cuota de responsabilidad en estas subidas es mínima. Tan re­du­ci­da como la de los citricultores valencianos que tras cuatro campañas de ruinosas liquidaciones ahora obtienen cotizaciones en origen tan sólo “dignas” que de hecho y pese a subir considerablemente vienen a ser las mismas que hace 15 ó 20 años.

Energía campo y abonos
Pese a todo conviene no perder la perspectiva del proceso estanflacionista (crece la inflación mientras los salarios se congelan) que se vive. Es el precio del petróleo a 93 35 dólares el barril cuando hace sólo semestres años no superaba los 60 el detonante de esta situación. Para reducir la dependencia sobre el ‘oro negro’ las prioridades de Occidente pasan desde hace años por potenciar las energías alternativas y los biocombustibles están siendo un buen ejemplo de ello. El uso energético de los cereales o de la soja junto a la mejora en los hábitos alimentarios de las dos principales potencias demográficas del mundo –China y la India- han sido los dos factores clave para entender esta dinámica. China elevará en 2008 a más de 500 millones de toneladas su producción de cereal y está comprando en masa grandes latifundios en lugares como Argentina para asegurarse el suministro pero aún así no logrará más que aliviar su déficit. En Europa la liberación de barbechos supondrá 17 millones de toneladas ‘extra’ pero con todo no está asegurado que los mercados de grano se puedan estabilizar.

Y si no es así es porque de nuevo el petróleo volverá a marcar una nueva dinámica de subidas en los alimentos. Porque a la carestía de cereal al desarrollo de los bio­com­bus­ti­bles se está sumando con fuerza la inflación de los fertilizantes y abonos que también proceden en su mayoría del petróleo. Ante el cariz que toman los acon­teci­mien­tos los ‘gurús’ que defendían una economía occidental basada en el sector secundario y tercia­rio y que asignaban al primario un papel residual o sólo medioambiental ya no saben dónde esconderse. A estas alturas parece claro que tan vital como evitar la dependencia energética del petróleo debería ser garantizar un abastecimiento alimen­ta­rio seguro y de calidad que no dependiera de los desequilibrios planetarios.

Bioetanol con naranjas
Pero con influir el factor determinante en el caso valenciano de la subida de los PVP de las naranjas y mandarinas no se encuentra ni en el de­sa­rro­llo de los biocombustibles ni en la subida de los cereales ni de los fertilizantes. Ha sido el descenso histórico de la producción de esta campaña –de un 25% según unas es­ta­dís­ticas oficiales que ya todos cuestionan- el que ha provocado la reducción coyuntural de la oferta y con ello el pro­ceso inflacionista.

Cuando la Comunitat en la próxima temporada vuelva a sus cifras habituales y pase de los escasos 3 millones de toneladas a los cuatro millones la situación se revertirá y se reproducirán las ruinosas liquidaciones que tanto han incidido en el abandono del cam­po y con ello en la caída de la cosecha. De ahí que resulte clave encontrar nuevas sa­li­das a los cítricos y el bioetanol junto con los zumos se postulan con fuerza no sólo para re­ducir los excedentes sino para posicionarse en la generación de una fuente de energía emergente que es alternativa al petróleo.

Nuestra región está dando pasos de gigante en estos dos terrenos aunque quizá lo haga tarde. En Sagunto entrará en producción el año que viene la mayor fábrica de zumos de España con capacidad para transformar 400.000 toneladas. Tal producción necesita ade­más dar salida a las cáscaras industrializadas y el bioetanol es la mejor de ellas. El pasado miércoles se supo que una fábrica de bietanol de L’Alcúdia está a punto de acabar las pruebas para usar a los cítricos como materia prima. Será el primer paso del megaproyecto que en su momento dio a conocer el entonces responsable de la conselleria de Territorio Esteban González Pons quien avanzó que en unos años se podrían convertir en esta energía hasta 500.000 toneladas de clementinas y naranjas.

Menor dependencia
Esta semana también se conocían los resultados del balance energético valenciano de 2006. Sus datos son esperanzadores porque pese a que el desarrollo industrial supuso el año pasado que se incrementase el consumo autonómico de crudo el mayor crecimiento se ha dado en la generación de energías alternativas. A los ciclos combinados gene­ra­do­res de gas licuado –más ecológicos pero que no dejan de depender de las oscilaciones del crudo- se han sumado con fuerza propia los parques eólicos y de forma aún si cabe más emergente los huertos solares. La demanda energética valenciana ‘sólo’ creció en 2006 un 3 6% frente al aumento de casi un 6% del lustro anterior. Más importante que ello fue que el coste para producir una unidad de PIB se redujo por primera vez en 20 años. O dicho de otra manera se consume menos porque se es más eficiente.

fuente: www.atcitrus.com

2017-10-04T17:34:38+00:00