Cada vez que se habla de los problemas de rentabilidad de una producción agraria porque hay excedentes surge la propuesta de que se limite la plantación es decir que se imponga un freno a las nuevas plantaciones para que no siga aumentando el problema.Ahora está ocurriendo eso en los cítricos como ya pasó antes y enseguida se polarizan las opiniones entre quienes defienden que se prohíba plantar más y se establezca un sistema similar al de los derechos que funciona con la vid en toda la Unión Europea y quienes sostienen que eso no serviría de nada en la práctica al menos para revalorizar por sí los precios ya que lo que no se plante aquí se plantará en otros sitios de modo que en el mercado afluirá lo mismo y de esta forma es preferible que se plante aquí cuanto menos no prohibirlo mantenerlo libre.
Quienes defienden esta última postura recuerdan que hace tiempo durante el franquismo ya estuvo prohibido en España plantar más naranjos lo que nunca se llevó a cabo de manera efectiva. Era una de esas prohibiciones ante la que todo el mundo hace la vista gorda. Y menos mal que no se hizo caso porque así tenemos un sector boyante que no está en otros países con la misma pujanza potencial.
Pero ante los paupérrimos precios de ahora todos coinciden en que habrá que hacer algo e insisten en el ejemplo de las limitaciones de la viña.
¿Acaso resuelve el problema del vino la prohibición de plantar viñas? No el vino también sufre horas bajas salvo las marcas y denominaciones muy acreditadas. E incluso hay voces que reclaman libertad porque ven que están aumentando las plantaciones en otros países: Chile Australia Argentina…
Algunos recuerdan que por ejemplo en Rioja prefieren quedarse como están no aumentar para no tener problemas y mantener sus niveles de rentabilidad. ¡Ah! pero eso es en Rioja y en todo el mundo se distingue y se paga el vino bueno y acreditado de Rioja. ¿Tenemos una denominación que procure lo mismo para las mejores naranjas y clementinas valencianas? No sólo una IGP de cítricos que controla una proporción pírrica de toda la producción. Comiencen por ahí y entonces quizá tenga sentido imponer númerus clausus.
fuente: Vicente Lladró Valencia


