Gracias al limón la exportación de frutas argentinas no sufrió una nueva baja

Durante los últimos 10 años las exportaciones de frutas de Argentina sufrieron una de las más fuertes retracciones…
La devaluación del 2002 había llevado a un boom del negocio exportador. El máximo se alcanzó en el 2007 y 2008 con una exportación de 1 5 millones de toneladas y 1 25 millones de dólares exportados. Pero de la misma manera que explotó el negocio en pocos años también se derrumbó posteriormente. El éxito se debió principalmente a la baja valoración del peso sumado a favorables condiciones climáticas y un empresariado que rápidamente pudo aprovechar la situación. Pero al desparecer sucesivamente el efecto devaluatorio el negocio se derrumbó. Las ventajas agroclimáticas así como las tecnologías incorporadas no fueron suficientes para compensar los crecientes costos y mayor valoración del peso argentino. Argentina perdió constantemente competitividad en los mercados externos.

Argentina no es el primer país que tiene enfrentar al comercio mundial con un cambio
desfavorable y altos costos. Un ejemplo claro es Chile que durante años sufrió bajo un peso chileno muy elevado. Otro es Nueva Zelanda con costos muy elevados. Estos países supieron compensar estas desventajas desarrollando un sector productivo muy competitivo sea por la gran calidad de la fruta nuevas variedades buena sanidad altos rendimientos últimas tecnologías ajustada logística y reducción de ineficiencias. Todo esto asociado a un fuerte trabajo de difusión y marketing para hacer saber al mundo que disponían de las mejores frutas. También ayudó la coordinación y colaboración entre los diferentes actores del complejo frutícola. La política nacional aportó al tener una clara política pro exportadora negociando una baja de aranceles cerrando tratados comerciales y dándole prioridad a la necesidades del sector. Los esfuerzos realizados en Argentina para mejorar estos aspectos fueron puntuales e ineficientes.

El nuevo gobierno hizo un cambio al poner nuevamente la prioridad sobre el comercio exterior. Pero las medidas tomadas hasta el momento fueron insuficientes y no lograron revertir en el corto plazo la tendencia negativa de las exportaciones. En el 2016 con excepción del limón los embarques de las restantes frutas volvieron a caer. En promedio se exportó un 10% menos de volumen que en el 2016 (exceptuando al limón). Dado que se exportó fruta de mayor valor no hubo una caída en los ingresos en dólares. Más marcada es la caída si lo comparamos con los años previos. Así las exportaciones del 2016 se ubicaron en valor y volumen un 25-30% por debajo del 2014. Con el 2013 y años previos la diferencia es mucho mayor.

La gran excepción fue el limón. En este caso se trató de una recuperación luego de dos años de muy malas cosechas en Tucumán las cuales limitaron las exportaciones. Es decir la recuperación y normalización de la exportación respondió en primer lugar a una cuestión productiva y en segundo lugar a una favorable situación mundial. Como Tucumán es el líder mundial una fuerte baja productiva tiene consecuencias en todo el mundo. Ante la escasez los precios del limón fresco como de sus productos industriales subieron a niveles elevados.

Esta suerte no lo tienen otras frutas. En estas Argentina es un productor más y su cosecha no modifica la oferta mundial. Incluso en caso de la pera donde en algunos años fuimos el primero ó segundo exportador mundial. Pero la pera argentina es sustituible; incluso en los últimos años la Williams dejó de ser la estrellita siendo reemplazada por otras variedades. A esto se sumó la caída de consumo que sufren las frutas de pepita. Por lo cual la reducción de los envíos argentinos no tuvo efecto sobre los precios en los mercados mundiales.

Gracias a la recuperación del limón el total de frutas exportadas por Argentina en el 2016 no sufrió otra baja sino incluso mostró un leve aumento. Se exportaron 822.000 tons un +5% que en el 2015 por un valor de 860.000 de dólares un +8% que en el 2015. Pero sería peligroso adjudicarlo a una recuperación de las exportaciones sino solo a la normalización del negocio del limón. En el resto de las frutas el negocio siguió reduciéndose.

Si en el 2017 se logra la anhelada meta de recuperar parcialmente las exportaciones aún es una incógnita. La fruta de verano como son las uvas y las frutas de carozo continuaron con la tendencia en baja. Argentina prácticamente dejó de exportarlas. Diferente se presenta la situación en las peras donde la campaña se inició en forma positiva. Durante las primeras semanas se exportó más que en el 2016 y también que en el 2015. El Senasa registró hasta el momento una salida de 77.000 tons esto es un 13% más que en el 2016 y un 8% más que en el 2015. También el puerto de San Antonio registra un plus. Hasta fines de febrero se embarcaron 53.400 tons mientras que en el 2016 fueron 34.600 tons. Tal suerte no se ve por ahora en las manzanas cuya exportación se inició con un ritmo inferior a otros años.

Por ahora es imposible predecir si el buen inicio de pera continuara o no y que pasará con las restantes frutas. Lo que es seguro que hace falta más cambios tanto a nivel gobierno como privado para darle un real impulso a las exportaciones y ganar parte del terreno perdido en los últimos años.

Fuente: Ing. Agr. Betina Ernst – Top Info Marketing SA

Gracias al limón la exportación de frutas argentinas no sufrió una nueva baja

Durante los últimos 10 años las exportaciones de frutas de Argentina sufrieron una de las más fuertes retracciones…
La devaluación del 2002 había llevado a un boom del negocio exportador. El máximo se alcanzó en el 2007 y 2008 con una exportación de 1 5 millones de toneladas y 1 25 millones de dólares exportados. Pero de la misma manera que explotó el negocio en pocos años también se derrumbó posteriormente. El éxito se debió principalmente a la baja valoración del peso sumado a favorables condiciones climáticas y un empresariado que rápidamente pudo aprovechar la situación. Pero al desparecer sucesivamente el efecto devaluatorio el negocio se derrumbó. Las ventajas agroclimáticas así como las tecnologías incorporadas no fueron suficientes para compensar los crecientes costos y mayor valoración del peso argentino. Argentina perdió constantemente competitividad en los mercados externos.

Argentina no es el primer país que tiene enfrentar al comercio mundial con un cambio
desfavorable y altos costos. Un ejemplo claro es Chile que durante años sufrió bajo un peso chileno muy elevado. Otro es Nueva Zelanda con costos muy elevados. Estos países supieron compensar estas desventajas desarrollando un sector productivo muy competitivo sea por la gran calidad de la fruta nuevas variedades buena sanidad altos rendimientos últimas tecnologías ajustada logística y reducción de ineficiencias. Todo esto asociado a un fuerte trabajo de difusión y marketing para hacer saber al mundo que disponían de las mejores frutas. También ayudó la coordinación y colaboración entre los diferentes actores del complejo frutícola. La política nacional aportó al tener una clara política pro exportadora negociando una baja de aranceles cerrando tratados comerciales y dándole prioridad a la necesidades del sector. Los esfuerzos realizados en Argentina para mejorar estos aspectos fueron puntuales e ineficientes.

El nuevo gobierno hizo un cambio al poner nuevamente la prioridad sobre el comercio exterior. Pero las medidas tomadas hasta el momento fueron insuficientes y no lograron revertir en el corto plazo la tendencia negativa de las exportaciones. En el 2016 con excepción del limón los embarques de las restantes frutas volvieron a caer. En promedio se exportó un 10% menos de volumen que en el 2016 (exceptuando al limón). Dado que se exportó fruta de mayor valor no hubo una caída en los ingresos en dólares. Más marcada es la caída si lo comparamos con los años previos. Así las exportaciones del 2016 se ubicaron en valor y volumen un 25-30% por debajo del 2014. Con el 2013 y años previos la diferencia es mucho mayor.

La gran excepción fue el limón. En este caso se trató de una recuperación luego de dos años de muy malas cosechas en Tucumán las cuales limitaron las exportaciones. Es decir la recuperación y normalización de la exportación respondió en primer lugar a una cuestión productiva y en segundo lugar a una favorable situación mundial. Como Tucumán es el líder mundial una fuerte baja productiva tiene consecuencias en todo el mundo. Ante la escasez los precios del limón fresco como de sus productos industriales subieron a niveles elevados.

Esta suerte no lo tienen otras frutas. En estas Argentina es un productor más y su cosecha no modifica la oferta mundial. Incluso en caso de la pera donde en algunos años fuimos el primero ó segundo exportador mundial. Pero la pera argentina es sustituible; incluso en los últimos años la Williams dejó de ser la estrellita siendo reemplazada por otras variedades. A esto se sumó la caída de consumo que sufren las frutas de pepita. Por lo cual la reducción de los envíos argentinos no tuvo efecto sobre los precios en los mercados mundiales.

Gracias a la recuperación del limón el total de frutas exportadas por Argentina en el 2016 no sufrió otra baja sino incluso mostró un leve aumento. Se exportaron 822.000 tons un +5% que en el 2015 por un valor de 860.000 de dólares un +8% que en el 2015. Pero sería peligroso adjudicarlo a una recuperación de las exportaciones sino solo a la normalización del negocio del limón. En el resto de las frutas el negocio siguió reduciéndose.

Si en el 2017 se logra la anhelada meta de recuperar parcialmente las exportaciones aún es una incógnita. La fruta de verano como son las uvas y las frutas de carozo continuaron con la tendencia en baja. Argentina prácticamente dejó de exportarlas. Diferente se presenta la situación en las peras donde la campaña se inició en forma positiva. Durante las primeras semanas se exportó más que en el 2016 y también que en el 2015. El Senasa registró hasta el momento una salida de 77.000 tons esto es un 13% más que en el 2016 y un 8% más que en el 2015. También el puerto de San Antonio registra un plus. Hasta fines de febrero se embarcaron 53.400 tons mientras que en el 2016 fueron 34.600 tons. Tal suerte no se ve por ahora en las manzanas cuya exportación se inició con un ritmo inferior a otros años.

Por ahora es imposible predecir si el buen inicio de pera continuara o no y que pasará con las restantes frutas. Lo que es seguro que hace falta más cambios tanto a nivel gobierno como privado para darle un real impulso a las exportaciones y ganar parte del terreno perdido en los últimos años.

Fuente: Ing. Agr. Betina Ernst – Top Info Marketing SA

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