Sergio del Castillo Valderrama, de ProCitrus (Perú): «Las exportaciones de mandarina peruana caen un 43% por el fenómeno de El Niño»

La campaña citrícola peruana 2026 atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Según Sergio del Castillo Valderrama, gerente general de ProCitrus (Asociación de Productores de Cítricos del Perú), las exportaciones de mandarina acumulan a la semana 27 (cerrada al 4 de julio) una caída del 43% en volumen, resultado directo del fenómeno de El Niño, que ha retrasado el cambio de color de la fruta sin afectar su calidad interna.

«En términos de calibres y madurez interna de la fruta va bien, pero la madurez externa es la que no termina de darse», explicó del Castillo, atribuyendo el retraso a las altas temperaturas y a la falta de frío propias de este episodio climático. El directivo estima que, aunque la campaña se irá regularizando, el sector cerrará el año con una caída también en volumen de mandarinas.

No todos los cítricos peruanos muestran el mismo comportamiento. Mientras las mandarinas retroceden con fuerza, la lima Tahití crece un 3%, el limón Eureka se dispara un 52% y la naranja Valencia cae un 13%, tras haber mostrado un crecimiento cercano al 9% hasta la semana 20. El tangelo Minneola, por su parte, retrocede un 19%. En conjunto, la categoría de cítricos acumula una caída del 27% respecto al mismo periodo de 2025.

A la menor producción de mandarinas tempranas también contribuyeron el añerismo —alternancia de cosechas (años de alta producción seguidos de años de baja producción)— y precios atractivos en el mercado local hasta abril, que desincentivaron la exportación de variedades como las satsumas.

Del Castillo advirtió que permanecer más tiempo en el árbol esperando color expone a la fruta a una caída de acidez y al inicio del proceso de senescencia (el proceso natural de envejecimiento de la fruta), lo que podría debilitar el calibre y provocar caída de fruta no comercializable. El gremio evaluará esta situación con más precisión a fines de julio y comienzos de agosto.

Respecto a una eventual concentración de volúmenes en pocas semanas por el retraso de cosecha, el gerente de ProCitrus considera que el impacto en precios sería limitado, ya que Chile aún no ha iniciado el envío de sus variedades tardías y Perú se mantiene, por ahora, como proveedor prácticamente único en varios destinos.

En Asia, donde persisten restricciones a la fruta con viso verde, los clientes han mostrado disposición a recibir el producto ante la ausencia de otros orígenes que puedan abastecer la demanda en esta época del año, según el ejecutivo.

La principal preocupación del sector ya no es solo esta campaña, sino la próxima. Del Castillo señaló que la falta de frío podría alterar fechas y número de floraciones, afectando la productividad de 2027. A ello se suma una mayor presión de plagas y enfermedades —ácaros, insectos y potencialmente hongos por mayor humedad—, frente a lo cual ProCitrus está desarrollando charlas técnicas con especialistas.

Para el futuro, el gremio insiste en la importancia de ajustar el manejo de agua, fertilización y poda, además de seguir ampliando la superficie cultivada y diversificando mercados en Sudamérica, Centroamérica y Asia, con la mira puesta en nuevos destinos como Japón, Filipinas, Tailandia, Corea del Sur y Taiwán.

ProCitrus prevé ofrecer un balance más preciso del cierre de la campaña de mandarinas entre agosto y septiembre, una vez avanzado el proceso de cosecha 2026, entre octubre y noviembre evaluaremos la etapa de floración que condicionará la producción del 2027. En cuanto a la Lima Tahiti dependerá de cuán temprano llegará la temporada de lluvias con el fenómeno El Niño.

 

Fuente: freshplaza.es

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