Nahuel Lavino, de Diagonal Citrus (Argentina) Argentina aprovecha el vacío dejado por Turquía y España para disparar sus exportaciones de limón

La campaña citrícola argentina 2026 está marcando un punto de inflexión para el sector exportador de limón. Los problemas climáticos que afectaron a Turquía y España —los dos principales abastecedores de limón del mercado europeo— dejaron un vacío en los mercados europeos que Argentina y Sudáfrica aprovecharon con fuerza. Según Nahuel Lavino, de Diagonal Citrus, el sector argentino exportó 140.000 toneladas, un 40% más que en 2025, mientras Sudáfrica alcanzó 370.000 toneladas (+24% interanual).

El principal destino del limón argentino es Europa, con el 57% de los envíos, seguido de Rusia (19%), Estados Unidos (17%) y un 7% restante repartido en otros mercados. La menor oferta española sobre el cierre de su temporada, sumada a la salida de Turquía por factores climáticos, dejó a Europa sin sus dos abastecedores de referencia, lo que permitió a los exportadores argentinos colocar grandes volúmenes desde el inicio de la temporada. Esta dinámica de alta demanda inicial en Europa y Rusia provocó que los envíos hacia Estados Unidos comenzaran con retraso, mientras se esperaba que cesaran la producción de California y las importaciones de México. Aunque el mercado estadounidense ya muestra demanda activa, el alto volumen de exportación global sugiere que los precios tenderán a normalizarse durante la segunda mitad de la temporada.

De acuerdo con Lavino, «las primeras semanas registraron referencias firmes en torno a $2/kg FOB, niveles considerados óptimos para el inicio. No obstante, se anticipa una moderación gradual a medida que la oferta se estabilice y ante la posible recuperación temprana de la producción en el hemisferio norte, lo que podría presionar los precios hacia el cierre de la temporada».

«El diferencial, frente a un hemisferio sur desafiado por factores logísticos y climáticos, no está en el costo sino en la confiabilidad del suministro», afirma Nahuel Lavino. «Para nosotros, los importadores no son el cliente final, sino socios estratégicos: nuestro verdadero cliente es el consumidor que recibe la fruta. Por eso priorizamos una comunicación fluida y la anticipación de los desafíos, para que su programa de abastecimiento no se corte ni baje de calidad. Esa proactividad se apoya en una integración de campo a contenedor que da trazabilidad y continuidad». Es el sustento concreto de la máxima que guía a la empresa: «Cuando la tendencia de la calidad es baja, tenés que mantenerla. Ahí es cuando hacés la diferencia».

 

Fuente: freshplaza.es

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