El comercio citrícola español apenas logra penetrar en los nuevos mercados emergentes

Cuando el gobierno de turno negocia con un país de acreditada capacidad de consumo la apertura de sus fronteras a los cítricos españoles suelen generarse tanto en el propio sector como entre los dirigentes políticos una serie de expectativas muy favorables que hasta la fecha la realidad se ha encargado en gran medida de truncar.Los datos que maneja la interprofesional Intercitrus sobre el volumen de envíos de naranjas y mandarinas que se han efectuado durante la última campaña a los llamados países de ultramar revelan que el comercio citrícola no está consiguiendo penetrar con fuerza en esos mercados emergentes cuya apertura tan buenas sensaciones despertaba. Las cifras al respecto que se detallan junto a este texto hablan por si solas: A China este primer año en el que estaban autorizadas las exportaciones de agrios españoles al gigante asiático se ha saldado con un exiguos envíos de 46 toneladas. Más sintomático aún es el caso de Japón donde las remesas de cítricos españoles en el último ejercicio y tras once años de apertura del mercado nipón únicamente han sumado 664 toneladas.

Bien es verdad que las exportaciones a estos países de ultramar (Australia Canadá China Corea del Sur Hong Kong Japón Malasia México Nueva Zelanda Singapur y Estados Unidos) ascendieron el curso pasado en su conjunto a 136.000 toneladas 60.000 más que la temporada anterior pero no es menos cierto que el máximo competidor de España en los citados territorios es decir Estados Unidos había sufrido una devastadora helada en su citricultura que allanaba el camino en dichos mercados a los comerciantes españoles.

Condiciones de acceso
Ahora bien más allá de otras consideraciones los datos sobre los envíos de naranjas y mandarianas a tales destinos emergentes ponen de relieve la dificultad de acceder a los mismos una dificultad que viene determinada ante todo por la lejanía de esos territorios máxime para un producto perecedero como los cítricos y que se acrecienta todavía más por las durísimas condiciones de acceso a dichos mercados que aparecen firmadas en los protocolos de exportación. Todo son trabas: el temor a la mosca del Mediterráneo obliga a contratar la presencia de inspectores del país importador a apuntar previamente los huertos en una lista y a someter la mercancía a complejos tratamientos de frío durante la travesía en barco. Intercitrus ya ha reclamado a la Administración española que renegocie los protocolos para suavizarlos y favorecer así el flujo exportador citrícola.

autor: Sergio Carbó Valencia

El comercio citrícola español apenas logra penetrar en los nuevos mercados emergentes

Cuando el gobierno de turno negocia con un país de acreditada capacidad de consumo la apertura de sus fronteras a los cítricos españoles suelen generarse tanto en el propio sector como entre los dirigentes políticos una serie de expectativas muy favorables que hasta la fecha la realidad se ha encargado en gran medida de truncar.Los datos que maneja la interprofesional Intercitrus sobre el volumen de envíos de naranjas y mandarinas que se han efectuado durante la última campaña a los llamados países de ultramar revelan que el comercio citrícola no está consiguiendo penetrar con fuerza en esos mercados emergentes cuya apertura tan buenas sensaciones despertaba. Las cifras al respecto que se detallan junto a este texto hablan por si solas: A China este primer año en el que estaban autorizadas las exportaciones de agrios españoles al gigante asiático se ha saldado con un exiguos envíos de 46 toneladas. Más sintomático aún es el caso de Japón donde las remesas de cítricos españoles en el último ejercicio y tras once años de apertura del mercado nipón únicamente han sumado 664 toneladas.

Bien es verdad que las exportaciones a estos países de ultramar (Australia Canadá China Corea del Sur Hong Kong Japón Malasia México Nueva Zelanda Singapur y Estados Unidos) ascendieron el curso pasado en su conjunto a 136.000 toneladas 60.000 más que la temporada anterior pero no es menos cierto que el máximo competidor de España en los citados territorios es decir Estados Unidos había sufrido una devastadora helada en su citricultura que allanaba el camino en dichos mercados a los comerciantes españoles.

Condiciones de acceso
Ahora bien más allá de otras consideraciones los datos sobre los envíos de naranjas y mandarianas a tales destinos emergentes ponen de relieve la dificultad de acceder a los mismos una dificultad que viene determinada ante todo por la lejanía de esos territorios máxime para un producto perecedero como los cítricos y que se acrecienta todavía más por las durísimas condiciones de acceso a dichos mercados que aparecen firmadas en los protocolos de exportación. Todo son trabas: el temor a la mosca del Mediterráneo obliga a contratar la presencia de inspectores del país importador a apuntar previamente los huertos en una lista y a someter la mercancía a complejos tratamientos de frío durante la travesía en barco. Intercitrus ya ha reclamado a la Administración española que renegocie los protocolos para suavizarlos y favorecer así el flujo exportador citrícola.

autor: Sergio Carbó Valencia

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