España: 25% menos de naranja en Córdoba

La recolección de naranja acaba de pasar el ecuador de la campaña tras recogerse del árbol en torno al 50-60% de la producción total para este 2015-2016 con lo que los productores ya han hecho sus estimaciones pertinentes. Así el presidente de la asociación Palmanaranja Antonio Carmona calcula una merma productiva del 20-25% respecto al año pasado “debido al famoso calor de mayo y también por la falta de calibre por la ausencia de precipitaciones”. De hecho comunidades de regantes como la del Bembézar ya han anunciado a sus comuneros que habrá una reducción en el suministro de agua que será de 4.000 metros cúbicos por hectárea. Una situación de bajada en el volumen citrícola que no sólo afecta al Valle del Guadalquivir donde se generan unos 350 millones de kilos.

A nivel nacional ha ocurrido lo mismo y en los principales competidores del este mercado –Marruecos Egipto o Turquía– este hecho ha tenido un efecto positivo que se ha plasmado en una subida de los precios. “Eso va a compensar en la mayoría de los casos la pérdida de producción en general creo que va a compensar y sobre todo hay ese cambio de tendencia de vender tu producto” anotó Carmona quien recordó que “veníamos de tres años con una crisis en la rentabilidad y pensábamos incluso en algunas ocasiones que íbamos a tener que quitar los cultivos”.

En la actualidad el mercado asiático –Corea del Sur o China– ha aumentado la demanda de este género; aun así las estimaciones de Sociedades Agrarias de Transformación (SAT) como Sunaran vaticinan que para final de campaña un volumen de 40 millones de kilos diez menos que la anterior temporada. “Creo que puede ser una campaña positiva para el productor por la satisfacción de que hay posibilidad de vender tu fruta con cierta tranquilidad; podemos hacer un balance positivo algo que también va a venir bien a los productores no asociados” vaticinó Carmona que a su vez es directivo de Sunaran. A su juicio “lo más negativo quizás es que esa pérdida de kilos se traducirá lamentablemente en pérdida de jornales durante la recolección”.

Carmona también aludió a los datos sobre la escasa unión que hay entre los productores ya que en la comarca de la Vega del Guadalquivir sólo están asociados un 40%. Así vincula esta situación a “un problema estructural y una mezcla de culturas de posibilidades de los agricultores” ya que en Palma del Río durante muchos años el agricultor se ha encontrado “cómodo sin ataduras”. “Es verdad que las OPC deberíamos ofrecer más garantías de las que estamos ofreciendo pero estamos trabajando poco a poco en un sector muy competitivo” admitió.

Las Organizaciones de Productores Citrícolas nacieron en su día amparadas por Europa para recibir subvenciones que permitiesen una concentración de la oferta y “hubo empresas que sí se dedicaron a la concentración y otras al cobro de subvenciones” explicó. Carmona señaló también que tras ese boom de explotaciones en 1990 donde existía equilibrio entre oferta y demanda en 2008 la reforma de la PAC quitó las subvenciones y cambió la hoja de ruta y “tuvimos que adaptarnos a una comercialización de libre mercado”.

El presidente de Palmanaranja también hizo referencia al documento abierto de análisis del sector citrícola debatido en el pasado Pleno y aseguró tiene “un fondo magnífico la intención es maravillosa”. No obstante advirtió de que hay que tener cuidado porque “sin querer podemos perjudicar la imagen que podemos proyectar al exterior al generalizar los temas”. Carmona abogó como solución a la situación de la naranja a la celebración de reuniones entre todos los agentes relacionados para reflexionar sobre qué ocurre e “intentar mejorar desde dentro hacer un plan de mejora y una vez hecho esto acudir a la Administración y decirles en qué nos pueden ayudar”.

Fuente: freshplaza.es

2017-11-01T19:20:42+00:00
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