El calor, la sequía y las heladas afectaron el citrus

“El clima en la campaña citrícola 2019-2020 recientemente finalizada, presentó características para destacar, analizando la evolución de las lluvias y las temperaturas máximas”, dijo Martín Leal, de la sección Agrometeorología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).

Precisó que en el norte (Taruca Pampa) se dieron 56 días con temperaturas superiores a 35º C, mientras que en el sur (Santa Ana) sólo 25 días. “En ambas zonas esto ocurrió entre octubre y enero. En cuanto a las condiciones hídricas, las precipitaciones hasta febrero fueron similares o levemente inferiores a la media histórica, pero de marzo a la fecha, las lluvias fueron entre un 30% y el 60% inferiores a la media”, puntualizó.

Añadió que este invierno fue uno de los más fríos de los últimos años, con heladas. “Casi todas estas se produjeron desde principios de julio hasta finales del mes pasado. Tuvieron un comportamiento variable, tanto en intensidad como en duración. Las intensidades fueron de suaves a moderadas en la zona norte y de suaves a severas en la zona sur del pedemonte tucumano. También pudieron apreciarse duración acumulada considerable en el sur (Monte Grande, Caspinchango y Santa Ana) y en una del norte (Las Piedritas). Y se dieron algunas heladas tempranas el 23 y 24 de mayo en el sur”, dijo.

Recordó que tal escenario resulta comparable con lo sucedido en 2007, 2009, 2011 y 2013. “Este último se recuerda por las heladas severas que alcanzaron la gran mayoría de las explotaciones citrícolas, con daños de gran magnitud, con perdidas del 50% en la campaña siguiente”, dijo. Añadió que a propósito, se hizo un análisis de las condiciones hídricas y se las comparó con la campaña 2012-2013. “De la comparación surgió que si bien el período marzo-agosto fue seco para ambas campañas, en el período noviembre-febrero la campaña 2019-2020 tuvo una mejor condición hídrica que la 2012-2013, lo cual le habría permitido tener una mejor situación que la anterior en gran parte del pedemonte al momento de suceder las heladas”, señaló. Explicó que esa mejora se dio por los aportes de lluvias intensas que se dieron durante la primera quincena de febrero de este año. Otra diferencia en este año fue que en mayo hubo heladas y la temperatura se mantuvo baja hasta agosto, mientras en 2013 la primera helada -de baja intensidad- se produjo a fines de junio. “Si bien resulta prematuro observar el impacto del fenómeno en la futura producción, las condiciones hídricas no favorecen la recuperación de las plantas”, dijo.

También se hizo una clasificación de las anomalías de las lluvias en función de las etapas fenológicas del citrus, evaluándose en un período de 100 años, dividido por décadas, para las localidades de El Colmenar y Famaillá. “Según esto, hasta la década del 70 predominaron condiciones más desfavorables y a partir de allí mejoraron, llegando a la mejor situación en la década del 90 y observándose nuevamente una disminución de estas en las últimas décadas”, contó.

 

Fuente: lagaceta.com.ar

2020-09-28T17:11:49+00:00