In Memoriam Pto. Agr. José Luis Foguet

La vida de José Luis Foguet fue un ejemplo de seriedad y dedicación a las actividades agropecuarias, especialmente a los cítricos, cultivo que en gran medida contribuyó a cimentar.

A lo largo de 60 años, con un trabajo perseverante, continuo, comprometido y dedicado, nos legó las bases de la nueva citricultura que actualmente
conocemos. Sus obras, el rigor científico que distinguía sus trabajos, la precisión de sus presentaciones, las citas poéticas que poblaban sus textos y la búsqueda permanente de la información irrebatible quedan en la memoria de quienes lo conocimos como una lección a imitar.
Nacido en San Miguel de Tucumán el 13 de octubre de 1930, graduado como Perito Agrónomo en la Escuela de Agricultura y Sacarotecnia de la Universidad Nacional de Tucumán, donde más tarde se desempeñó como profesor de Citricultura, inició su carrera profesional en el año 1957, como técnico de la Sección Fruticultura de la entonces Estación Experimental Agrícola de Tucumán y recorrió durante 40 años todos los escalones de la Carrera de Técnicos e Investigadores coronando su trayectoria como Director Técnico de esta institución en 1994. Por sus aportes significativos a la investigación y a la formación de discípulos, fue designado Investigador Emérito por el Directorio de la EEAOC en 1995. Siempre expresaba que estas dos instituciones tuvieron marcada influencia en su formación profesional y recordaba con afecto al cuerpo de profesores, compañeros de estudio y alumnos. En el ámbito privado mantuvo una prolongada relación con San Miguel S.A. y Ledesma S.A., en cuyas fincas aplicó las experiencias que desarrolló en la Estación Experimental y que rápidamente se proyectaran a todo el ámbito citrícola. Escribió más de 100 trabajos importantes y participó en numerosos congresos científicos de su especialidad.

Cuando el 6 de septiembre de 2006 fue incorporado como Académico Correspondiente a la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, el Dr. Carlos Scoppa, en su calidad de Presidente de la Institución, dijo entre otras cosas: “Esta distinción tan especial que colma con creces las expectativas de cualquier ciudadano, está reservada sólo a aquellos que poseen la verdadera esencia de responsabilidad y solidaridad, volcándose con convicción al estudio y la meditación, observando intachable conducta, virtudes propias de un buen ciudadano, que procede y actúa con señorío, que no tuvo nunca la pueril actitud de buscar el lucimiento personal para consagrarse al trabajo solidario impulsado por las fuerzas superiores del espíritu que caracterizan a la madurez”.

Incansable en la búsqueda del conocimiento más avanzado y dotado de una memoria prodigiosa, José Luis realizó estudios de citricultura en Brasil, California y Florida, visitó las zonas citrícolas de España, Marruecos, Sudáfrica, Israel, Brasil, Uruguay, Perú, Chile, México y EEUU, trayendo de cada viaje lo mejor que encontrara para probar y desarrollar en Tucumán. Introdujo del exterior y obtuvo clones nucelares para la puesta a prueba y posterior difusión -tras años de experimentación, análisis, comparaciones y selecciones- de las variedades y portainjertos más importantes de cítricos difundidos principalmente en el NOA y actualmente en uso. Con estos materiales, más la adopción de diseños de plantación adecuadas y la práctica del no-laboreo, pionera en la agricultura del noroeste argentino, la citricultura tomó un rumbo dirigido a la industrialización y a la exportación de frutas frescas a Europa y otros mercados, llevándola a los primeros planos de la citricultura mundial. A partir de 1960, desarrolló un extenso y prolífico programa de “Mejoramiento Genético de Portainjertos Cítricos” para la obtención de materiales adecuados a las condiciones  ecológicas de Tucumán, con plantas de menor porte y mayor eficiencia productiva. De este programa resultó la producción de más de 1000 híbridos de los cuales queda todavía un número importante de progenies para evaluar; cinco portainjertos nuevos fueron liberados al cultivo.

Si el mejoramiento genético fue una de sus obsesiones, no lo fueron menos sus estudios destinados a la sanidad integral del cultivo, a la nutrición, a los mejores sistemas de riego, la producción de plantas bajo cubierta y al logro de plantaciones que, además de productivas fueran todo lo bellas y cuidadas como para hacer de ellas un lugar reconfortante y placentero.

Convencido del perfil industrial de la limonicultura tucumana, tuvo un rol protagónico en el desarrollo de la exportación de fruta fresca, complementando el factor estratégico de contra estación con sistemas de cosecha, conservación de la fruta y control de enfermedades de poscosecha.

Austero, dueño de una gran vocación de servicio y una natural humildad, fue, además de un perseverante investigador, un buen padre y un amante de la poesía, del teatro, al que dedicó parte de su entusiasmo juvenil, del montañismo y de su deporte favorito, el rugby.

Leal e incondicional amigo y maestro, cabal e íntegro, será para quienes lo conocimos y tuvimos la suerte de trabajar con él, una figura inolvidable.

Fuente: Avance Agroindustrial

2018-02-07T17:24:20+00:00